Cada año los protagonistas del deporte hípico en Panamá esperan ansiosos que se develen los nombres de los ganadores en las diferentes categorías de los ya tradicionales "Valores Hípicos".
La premiación de este año se realizó por todo lo alto y, en honor a la verdad, los resultados casi en el 100% fueron un genuino reflejo de lo que se dio durante la campaña del 2006.
Pero en el ambiente quedaron preguntas como: ¿Por qué no se nominó a Félix Salgado como mejor jinete o Alberto Paz Rodríguez como Personalidad Hípica, entre otras.
Aunque las razones de la comisión hayan sido bien sustentadas y coincidamos en algunas de ellas (especialmente en el caso de Salgado) se hace imperativo la discusión y posterior confección de un reglamento en el que se establezca, de manera clara, las reglas del juego.
Por ejemplo, debe reglamentarse el punto sobre quiénes pueden ser candidatos, cuánto tiempo debe un jinete o ejemplar hacer campaña durante el año respectivo para optar por un premio y, quiénes pueden votar, para citar algunos aspectos.
La premiación no sólo debe circunscribirse a realizar una ceremonia elegante o al recibimiento de una placa.
Los ganadores deben saber que ese es un premio al esfuerzo y dedicación que anualmente realizan para el engrandecimiento del espectáculo.
Y, además, los "Valores Hípicos" deben ser vistos y apreciados como eso, un Valor, al cual deben aspirar todos, pero que para ello tienen que conducirse de manera diáfana tanto dentro como fuera de los linderos hípicos.
No pueden olvidar que las estrellas deben tratar, en la medida de lo posible, de tener una sola cara porque ese es el precio que se paga cuando se es figura pública.