La pelea del "Odio en la Sangre" entre Oscar De La Hoya y Fernando "El Feroz" Vargas entró a formar parte de las que serán recordadas como "históricas" en el mundo del deporte del boxeo.
Pero Vargas, que aspiraba a ver cumplido el gran sueño de su vida, "soltar todo el odio que llevaba dentro contra De La Hoya", se ha convertido en una auténtica pesadilla de graves consecuencias de cara a su futuro profesional.
Vargas con la derrota no sólo perdía el título de campeón del peso júnior mediano de la AMB sino que se tuvo que tragar el "odio" que dijo tener contra De La Hoya, justificado como "algo personal" y además tuvo que irse a un hospital local nada más terminar la pelea.
Los doctores de la Comisión Atlética de Nevada lo examinaron y dijeron a sus preparadores que era conveniente que su pupilo fuese ingresado en un centro médico para que pudiesen hacerle pruebas más completas de la cabeza.
Vargas abandonó el cuadrilátero sin darle la mano a De La Hoya ni felicitarlo por el triunfo y fue llevado a un centro médico de Las Vegas, donde los doctores le hicieron varios exámenes de la cabeza (CT), para comprobar el estado en el que había quedado.