Los venezolanos comenzaron un periodo de dos días de reflexión para las elecciones múltiples, en las que compiten por la Presidencia de la República Hugo Chávez, el actual mandatario, y Francisco Arias como principales candidatos.
Los observadores políticos y la prensa coinciden en que el electorado venezolano ha entrado en un periodo de apatía después de una larga y deslucida campaña que termino la pasada medianoche.
En las últimas horas los medios locales sólo divulgan mensajes institucionales, que exhortan a los 11,7 millones de electores con derecho a voto a asistir a las urnas para elegir al presidente de la nación, la Asamblea Nacional, gobernadores y alcaldes de todo el país.
El fervor electoral de la primera fase de la campaña no logró superar la inesperada suspensión de los comicios múltiples, previstos el pasado 28 de mayo pero aplazados por fallos técnicos tan graves que además causaron la división del proceso en dos jornadas: la primera el domingo próximo y la segunda el 1 de octubre.
El agotamiento electoral también afectó a Chávez, que ayer cumplíó 46 años, y a su principal adversario a la Presidencia y ex compañero de armas, Francisco Arias, de 49, quienes cerraron sus campañas con concentraciones masivas en las que sólo repitieron discursos ofensivos para el contrario y con escaso contenido político de cara al futuro.
El tercer aspirante a la Presidencia, el ex alcalde de Caracas Claudio Fermín, fue el gran ausente del programa proselitista al no efectuar ninguna concentración masiva ni tampoco tener una presencia importante en los medios de comunicación, sin contar que no presentó programa alguno.
Los observadores temen que el hastío ante las elecciones y la complejidad del proceso múltiple conlleve a una abstención sin precedentes en la historia democrática del país, iniciada en 1958, y a un elevado porcentaje de votos nulos.
"Hay un impacto psicológico por las elecciones suspendidas, por las selecciones que hay que hacer al momento de sufragar, pero lo importante es que se vote. No hay que temerle a la cola para votar ni al número de elecciones que hay que hacer", declaró ayer a los periodistas el presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), César Peña.
Este organismo calculó que los electores venezolanos esperarán "entre 5 y 6 minutos en la cola" para acceder al lugar de votación, donde permanecerán "cerca de un minuto y medio" ejerciendo su derecho al sufragio.
El ministro venezolano de Relaciones Exteriores, José Vicente Rangel, se mostró ayer esperanzado durante una reunión con la prensa en que finalmente haya una alta participación en los comicios, aunque admitió que, según datos extraoficiales, podría haber un "registro histórico negativo de hasta un 50 por ciento de abstención".
En la elección presidencial de diciembre de 1998, en la que Chávez ganó la Presidencia con casi el 57 por ciento de los votos, la abstención llegó al 35,23 por ciento, según el CNE.
Rangel, uno de los más férreos defensores de la "revolución bolivariana" preconizada por el aspirante a la reelección presidencial, opinó que, de producirse, una abstención masiva podría ser consecuencia de que la mayoría de los venezolanos "dan por descontada la victoria de Chávez".
El jefe del Estado y aspirante a la reelección aseguró que con su "victoria" y el control de la futura Asamblea Nacional, de 165 miembros, logrará desarrollar su "revolución", que permitirá la "refundación de la República" y rescatar al país de la profunda crisis económica y política que lo abate desde hace casi dos décadas.