En las postrimerías del año pasado reportamos la buena nueva de que el Consejo Académico de la Universidad de Panamá (UP) aprobó la creación del Premio Nacional de Literatura Octavio Méndez Pereira.
Al igual que el concurso Nacional Ricardo Miró, los galardones que próximamente impulsará la UP, también serán en cinco categorías, cada una de ellas con el nombre de un intelectual y académico vinculado a la universidad.
Sobre la cuantía de los premios Octavio Méndez Pereira se adelantó que cada género tendrá $10,000, lo cual constituye -además de un estímulo para los escritores- una nueva posibilidad para proyectar la literatura nacional.
La noticia es transcendental porque, en caso de concretarse la iniciativa, se pondrá a la UP en una posición de vanguardia en un terreno donde hay mucho por hacer y aportar. Qué bueno que como país tengamos la posibilidad de contar con dos premios de alto vuelo que fomenten la escritura y estimulen a quienes han decidido tomar el oficio como una manera de reseñar para la posteridad el ser y quehacer panameños.
Aunque se trata de concursos independientes, ojalá se dé la necesaria coordinación entre el Instituto Nacional del Cultura, promotor de los Miró, y la Universidad de Panamá para que no se produzcan coincidencias en tiempo y espacio y así ambos concursos tengan la proyección nacional que merecen.
Las reglas del Ricardo Miró están definidas, aunque se ha planteado un debate sobre la necesidad de reformarlas. En cuanto al nuevo concurso que impulsará la Universidad de Panamá se ha dicho que ya existe un proyecto sobre las bases que sostendrán el mismo, las cuales seguramente serán acordes a la realidad y a las necesidades actuales.
Al final del camino, lo que se necesita es que exista la mayor cantidad de oportunidades posibles para quienes se agitan en este ámbito, porque si bien es cierto que los concursos y premios no lo son todo -como tampoco representan la razón fundamental por la cual muchos se dediquen a escribir- estos constituyen un mecanismo importante para contribuir al balance y la diversidad. Además, los concursos no dejan de ser una suerte de ventana que sirve para que se asomen figuras desconocidas y talentosas, pero que no logran abrirse paso por la falta de recursos y la carencia de una plataforma para proyectarse. Así pues, a buena hora la llegada de este nuevo reto.