El alemán Sebastian Vettel, de la escudería Red Bull, ganó un accidentado Gran Premio de Corea ayer para acercarse a su cuarto título consecutivo de Fórmula Uno.
Vettel lideró toda la carrera, pero dos periodos con vehículos de seguridad y un desgaste importante de sus neumáticos complicaron su victoria.
El alemán terminó 4.2 segundos delante del finlandés Kimi Raikkonen, de Lotus, que apenas pudo superar a su compañero francés de escudería Romain Grosjean.
Vettel ahora tiene una ventaja de 77 puntos con solo cinco carreras restantes en la temporada y todo apunta a que se lleve el título.
“No es agradable quedar atorado detrás del vehículo de seguridad, pero en general fue fantástico”, dijo Vettel. “Fue bueno que el vehículo de seguridad salió justo un par de curvas antes de la entrada a los pits”.
Eso permitió a Vettel detenerse inmediatamente sin perder tiempo.
“Me encanta lo que hago, mi equipo es fantástico”, agregó.