El alemán Sebastian Vettel (Red Bull), que dio ayer un paso gigante para revalidar el título de campeón mundial de Fórmula Uno al obtener en el Gran Premio de Bélgica su séptima victoria del año, dijo tras su triunfo que Spa- Francorchamps "es un gran circuito" y que disfrutó "en cada vuelta".
"Teníamos preocupaciones antes de la carrera. Aunque teníamos motivos para ser optimistas, no estábamos seguros del todo con los neumáticos", explicó Vettel, que lidera con 259 puntos, 92 más que su compañero australiano en la escudería austríaca, y con 102 de ventaja sobre el doble campeón mundial español Fernando Alonso (Ferrari).
"Entramos pronto a cambiar neumáticos los dos y, de forma sorprendente, el ritmo era alto y enseguida recuperé el liderato (que había perdido en la salida, que afrontó desde la pole). Tampoco tuve muchos problemas para pasar a Alonso, después de parar cuando entró el safety (coche de seguridad)", comentó Vettel, que alabó el monoplaza diseñado por el estelar Adrian Newey.
"El coche funcionó de forma increíble y fuimos muy competitivos. Estoy muy contento con este resultado y con el funcionamiento de los neumáticos", explicó Vettel, que ayer logró la séptima victoria de la temporada, la decimoséptima de su carrera en la categoría reina y la primera en el mítico circuito de las Ardenas, uno de los templos de la Fórmula Uno.
"(Spa-Francorchamps) es un gran circuito y disfruté de cada vuelta con un coche fantástico. Si el coche hace todo lo que tú quieres, como es el caso, pilotar en este sitio es algo realmente divertido", indicó el alemán.
La carrera. Vettel lideró otro doblete de Red Bull al cubrir las 44 vueltas al circuito más largo del Mundial (7.004 metros) para completar el recorrido, de 308 kilómetros en un tiempo oficioso de una hora, 26 minutos, 44 segundos y 893 milésimas.
El piloto alemán Michael Schumacher protagonizó la remontada de la carrera al acabar quinto después de haber salido último en la parrilla.