Barbosa recorrió los 229, 8 kilómetros entre Guarda y Santo Tirso en un tiempo de seis horas, 2 minutos y 31 segundos y mantuvo una dura batalla en los últimos metros con el español Eladio Jiménez (Karpin-Galicia), que entró un segundo después en la meta. Hoy será la quinta etapa.
Ahí es donde comienzan las primeras inquietudes, ya que muchos de ellos reconocen la dificultad de coordinarse bien e incluso entenderse con sus colegas chinos. "Además del problema del idioma, está la burocracia. Cuando haya un problema o imprevisto, nunca estará delante el que lo puede resolver, sino un subalterno, que no actúa si no es siguiendo órdenes", se quejó una española que trabaja optimizando sistemas informáticos para el Comité Organizador.
El Comité Olímpico Internacional (COI), algo preocupado por esta descoordinación en su fuero interno, asegura sin embargo públicamente que en Pekín, todo estará listo a tiempo y habrá éxito organizativo, aunque reconocen que queda mucho por resolver.
Las mayores preocupaciones giran en torno al tráfico y la contaminación, los dos grandes males de Pekín, que, como el resto de China, ha crecido demasiado rápido y de forma un tanto caótica.
Este verano, como casi todos, la capital está envuelta en una gris y húmeda capa de polución a la que contribuyen en gran parte el polvo de las obras y el humo de los 3 millones de automóviles que circulan por la ciudad.
El mismo presidente del COI, Jacques Rogge, reconoció la gravedad de la polución en Pekín, y dejó entrever que podría causar demoras en la celebración de pruebas deportivas. "En deportes de resistencia como ciclismo, en los que hay que competir durante seis horas, podría posponerse a otro día", reconoció el alto cargo.
Pekín reconoce estos problemas, y a falta de tiempo para resolverlos de verdad, tendrá que recurrir a soluciones a corto plazo: para reducir el tráfico prohibirá la circulación de un tercio de los autos en agosto de 2008, e intentará conseguir cielos azules bombardeando las nubes con yoduro de plata y provocando así lluvia artificial.
Una parte muy importante de los preparativos son las campañas de civismo, ya que, en la "jungla de asfalto" que es Pekín, la gente suele mostrar un comportamiento algo rudo con el prójimo.
Los consejos del alcalde, Wang Qishan, que criticó en numerosas ocasiones la rudeza de sus conciudadanos, parecen surtir efecto, y en los últimos meses ya se comienzan a ver vagones en los que la gente no empuja para entrar, y pequineses haciendo colas.
A medida que se acerca la fecha mágica para el inicio de los Juegos, el 8 del mes de agosto de 2008, arrecian las protestas, por parte activistas de Reporteros y Estudiantes.
Grupos de bailarines en trajes brillantes hicieron piruetas, unos músicos tocaron una canción especial y los fuegos artificiales brillaron sobre la Plaza Tiananmen el miércoles en la celebración de Beijing de la cuenta regresiva para el inicio de los Juegos Olímpicos 2008.
Jacques Rogge, presidente del COI, afirmó que la contaminación atmosférica en Beijing podría forzar el aplazamiento de pruebas al aire libre.