La guerra que Estados Unidos y Gran Bretaña amenazan con llevar a cabo contra Irak afecta igualmente las actividades deportivas en el Golfo, donde Washington y Londres han estacionado más de 250.000 militares.
La primera de estas citas amenazadas en caso de conflicto bélico, es por supuesto el Campeonato Mundial de fútbol FIFA Sub-20, previsto en los Emiratos Arabes Unidos del 25 de marzo al 16 de abril.
La Federación Internacional de Fútbol (FIFA) debe decidir dentro de muy poco tiempo si pospone esta competición que se desarrolla cada dos años.
La Federación kuwaití de fútbol ya postergó “sine die” dos partidos amistosos que, en el mes de marzo, tenía que oponer a su selección nacional con sus homólogos de Egipto e India “en razón de la tensión reinante en la región”.
La Federación de Bahrein de fútbol hizo lo propio al decidir postergar un partido amistoso que debía disputarse el 1 de abril entre una selección del Golfo y el seleccionado de Brasil, en ocasión del retiro del atacante bahreiní Khamis Eid.
En Jordania, un país que asegura no servir de base a los ataques contra su vecino Irak, un encuentro que debía disputar el seleccionado contra el equipo nacional de Bulgaria, para saludar el retiro del internacional Jamal Abou Abed, fue igualmente suspendido sin fecha, por expreso pedido de los búlgaros, a raíz de “la situación que prevalece en Oriente Medio”.
La tensión en el Golfo ya hizo que el número uno mundial del golf, Tiger Woods, decidiera no participar en el Dubai Desert Classic, una prueba del circuito europeo de golf, prevista del 6 al 9 de marzo. La estrella estadounidense dio como motivo “la inseguridad de la situación en la región”.
Paradójicamente, las actividades deportivas, y en particular en Irak, el campeonato de fútbol prosiguen. Los estadios son llenados por miles de espectadores, y en particular los viernes.
Pero el alemán Bernd Stange, que había firmado el 10 de noviembre pasado un contrato de cuatro años como entrenador del seleccionado de Irak, no soportó la tensión en la región y abandonó recientemente Bagdad.
En Kuwait, país hermano-enemigo vecino, y donde están basados más de 110.000 soldados norteamericanos, el presidente del Comité Olímpico, sheik Talal Al-Fahd, afirmó: “Las actividades deportivas continuarán, incluso en caso de ataque militar contra Irak”. Según él, “únicamente la ley marcial pondrá un freno a estas actividades”.
Vientos de guerra amenazan Mundial Sub 20
LaFederación Internacional de Fútbol (FIFA) debe decidir dentro de muy poco tiempo si pospone esta competición que se desarrolla cada dos años.