"Después de algo así, la Fórmula 1 en Estados Unidos no se recupera más, está muerta", afirmó ayer el canadiense Jacques Villeneuve, de Sauber, uno de los 14 pilotos que no largaron el Gran Premio de Indianápolis.
"Para las escuderías no había salida, la solución estuvo en manos de la FIA", dijo Villeneuve.