La visita a Taiwán del equipo de fútbol de Senegal, que partió hoy para su país, ha dejado huella en los lazos políticos y en la sociedad taiwanesa, donde se pretende que el fútbol deje de ser un deporte minoritario.
Los africanos no sólo recibieron una bienvenida de héroes por su excelente actuación en el Mundial 2002, donde derrotaron a Francia y cayeron eliminados en cuartos de final ante Turquía por un "gol de oro", sino que han firmado acuerdos bilaterales deportivos y se han entrevistado con el presidente Chen Shui-bian.