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¿Vivir de la literatura? (5)


¿Por qué subsiste la idea de que la cultura no es asunto de todos? Desde hace un mes venimos comentando esto, a partir de la lectura de “Vida y obra del poeta Demetrio Herrera Sevillano”, de Juan Antonio Gómez, que refleja los logros y los sinsabores que afrontó uno de nuestros poetas capitales.

Luego de un repaso de circunstancias, concluíamos que hay un medio persuadido de que la cultura es túnica para elites y no ropa de diario para todos. Qué lástima: eso nos ha llevado a las principales flaquezas que como sociedad ostentamos, haciéndonos presas fáciles de la manipulación. Y en el camino hemos desoído a nuestros poetas.

Los literatos siguen enfrentando las carencias de un mercado esquivo a su producción, permeado por una escandalosa inversión de valores (un mequetrefe metido a pandillero es más popular en los medios de comunicación que el más brillante egresado de secundaria). Por otro lado, el escritor, el intelectual, encuentra serios obstáculos a la hora de cobrar por su trabajo, ya sea éste su derecho de autor, una conferencia o un artículo, circunstancias que para cualquier otro profesional (médico, abogado, electricista, fontanero) significan ingresos fijos.

 

Sin embargo, y a pesar de todo lo que se ha dicho, creo que podemos ser optimistas; así como hay protestas, hay acciones, y un número cada vez mayor de personas se interesa por expresarse desde las artes, y por llevar receptores a su arte. Quedan atrás las nociones del poeta bohemio y loco; casi sin excepciones, los autores del patio son hombres y mujeres honorables, con una voz necesaria en el contexto local y global, aunque deban seguir dedicándose a otras profesiones y oficios para pagar el tiempo que dedican a la literatura, cuando no deciden esperar sus años dorados para poder hacerlo sin más presiones.

¿Y la calidad de esa producción? Esa es tarea de los críticos (los de verdad), y del tiempo, que al final de cuentas es el que decide la permanencia o no de tales aportes. Vivir de la literatura aún es casi imposible, pero no es lo importante; es imprescindible, en cambio, contar con una sociedad abierta al conocimiento, al análisis, para que esté dispuesta a criticarse, a subsanar debilidades, a fomentar fortalezas, a generar los cambios necesarios. Eso hay que fomentarlo; y ya.

Distínguete como panameño; lee a los autores nacionales.

 

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445039
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América