Dos goles del montenegrino Mirko Vucinic, ambos a balón parado y en la segunda mitad, dieron el triunfo, ayer, como visitante al Roma en su visita al eterno rival Lazio (1-2), lo que devuelven al conjunto romano al liderato y, además, el honor ciudadano que todo duelo de la máxima rivalidad conlleva.
El derbi romano, que cerró la trigésima cuarta jornada liguera de la máxima categoría italiana, volvió a tener de todo, menos fútbol de calidad: incidentes entre aficiones, tensión y emoción dentro el terreno de juego, peleas y expulsiones.
Todo ello, sin duda, lo da por bien llegado el Roma, que vuelve a recuperar, con un punto de ventaja, el liderato que el último lunes le había arrebatado momentáneamente el Inter de Milán con su triunfo local ante el Juventus Turín (2-0).
Tal vez por la mayor necesidad, el Lazio salió más metido en el partido y al cuarto de hora hizo valer su mayor empuje con el 1-0, obra de Tomasso Rocchi, que con un disparo mató un buen pase en vertical del argentino Christian Daniel Ledesma.
Pero todo cambió y una pena máxima, esta vez bien ejecutad por Vucinic, que puso el 1-1. Lo que llegó después fue el 2-1, en un potente saque directo de falta de Vucinic, desde el borde del área.