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Wallander en Maputo

Un sueco dirigiendo el teatro nacional de Maputo casado con una hija de Ingmar Bergman. Ya de por sí la anécdota nos da el perfil ...

Wallander en Maputo
Wallander en Maputo

Un sueco dirigiendo el teatro nacional de Maputo casado con una hija de Ingmar Bergman. Ya de por sí la anécdota nos da el perfil de Henning Mankell: transversalidad a destajo.

Lo mismo que se respiraba en sus noir, un riguroso y crudo análisis social acuchillado siempre por el mellado filo de las aberraciones humanas, todo envuelto en una atmósfera tan viscosa como una película de Lucrecia Martel. Punta de lanza de esa novela negra nórdica que nos ha acabado por asfixiar, Mankell disfruta de una pizca más de credibilidad que muchos de sus paladines gracias a su sólido inspector Wallander, un personaje que empecé a conocer en y seguí en y sin perder el interés.

Paradójicamente, la aventura más negra del autor se estaba dirimiendo no es su cerebro, sino en las inmortales células del cáncer que comenzaban a reproducirse en su pulmón izquierdo con metástasis en la nuca.

De sus obras de teatro o sus novelas "literarias", como se dice ahora neciamente, lamento no poder hablar, pero de Wallander sí; es un personaje que suena a Simenon, tambaleante, entrañable, pero que en realidad se lo debe todo a la pareja de autores Sjöwall y Wahlöö -deuda que Mankell reconoce-.

En los últimos títulos de la serie parece que renquea, pero su lucha por remover la plácida superficie del lago escandinavo, que oculta sus pecados con obstinación quizás debido al rigorismo luterano del que nos hablaba Dreyer, resulta conmovedora.

Por otra parte, toda una sorprendente galería de monstruos que la oleada de suecas que despacharon a España durante el desarrollismo nos hacía imposible presagiar. Ayer mismo me vi un capítulo de la serie sobre el detective protagonizada por el siempre solvente Kenneth Brannagh, y le pega bien ese aire existencialista, siempre quemado, y no solo debido al alcohol y la diabetes.

Paisajes azotados por la nieve y el viento, Shakespeare sudando la gota gorda en Mozambique, patologías varias, la inhumanidad calvinista, que decía Weber, el paisaje rural de Escania, la búsqueda de la perfectibilidad, serpientes entre los matorrales helados del Edén nórdico, el asesinato de Olof Palme? probar un destilado de todo lo anterior seguramente tiene un gusto amargo, pero también podría decirse que singular.


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996749
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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