El inglés Lee Westwood se encuentra a sólo 18 hoyos de relevar, 14 años después, a su compatriota Nick Faldo en el palmarés del Masters, y a Chema Olazábal como último campeón europeo (1999), ya que es líder en Augusta con 12 golpes bajo par.
La propuesta es atractiva y posible. Westwood, el cuarto mejor jugador del mundo y último monarca europeo, repitió un golf de muchos quilates, agresivo y preciso por tercer día consecutivo.
El inglés podría soñar con la conquista de su primer "Grande", de no ser porque muy cerca, pisándole los talones, se hallan dos golfistas que cuentan a pares sus Chaquetas Verdes: los estadounidenses Phil Mickelson (dos títulos) y Tiger Woods (cuatro).
Experiencia
Haber ganado ya en Augusta es un plus. Subir la cuesta del 18 y enfundarse poco después la Chaqueta más famosa del golf abre puertas para las posteriores tentativas.
Westwood lo sabe. Y sabe también que el dúo que le persigue es como para tener pesadillas la víspera, aunque Tiger siga con su psicoterapia por la adicción al sexo y Mickelson sufra día a día la lucha de su mujer contra un cáncer de mama.
¿Qué pasó ayer?
La tercera ronda resultó emocionante como pocas en Augusta. El campo, de ‘greens’ duros y banderas complicadas, seleccionó con rigurosa pulcritud a los candidatos.
Ian Poulter, otro inglés que manejaba buenas opciones, se desinfló en breves, pero condensadas bocanadas, y sólo Westwood, cuarto del mundo, Mickelson, tercero, y Tiger, líder mundial, aguantaron la propuesta. El coreano KJ Choi, compañero por tercer día de Tiger (y los será también para el cuarto y último), y el veterano Fred Couples (50 años) tampoco perdieron la rueda buena que puede llevar hacia el título.