Luis Aragonés dirigió el que apunta como su último entrenamiento como seleccionador, cargo que abandonará el 30 de junio.
España volvió a pisar el césped del antiguo Prater vienés, el estadio convertido en talismán donde superó la barrera de cuartos de final, en los penaltis ante Italia y goleó a Rusia en semifinales (3-0).
En la parte del entrenamiento a puerta cerrada, Luis Aragonés ensayó con el equipo que jugará la final.
"Me voy porque no hemos hecho más porque me quede. No se hizo más. Nadie me dijo en su momento nada y decidí que me iba a ir y punto y ahora no hay marcha atrás", dijo el entrenador.
Aragonés comentó que, en caso de victoria ante los alemanes, sus primeros recuerdos serán "para todo el mundo. "Para todo el mundo. Para mi esposa, mis hijos, mis nietos, para todo el mundo, para los jugadores, posteriormente para toda España y para todos vosotros en líneas generales, porque las críticas me ayudan", señaló.
"Pasé 4 años defendiendo a mi país y no defenderlo me llevará a estar nostálgico. Trabajaré en el fútbol porque considero y creo que debo trabajar y desearé, como un español más, que la selección gane sin mí", dijo.