El nombramiento de los tres nuevos integrantes del Cuerpo de Comisarios se hace cada vez más imperativo. Las actuaciones de los suplentes, que últimamente han estado a cargo del trabajo, no llenan las expectativas.
Trascendió que los suplentes no están percibiendo el salario que corresponde a los principales, y si sumamos a ello, su inexperiencia, entonces realmente estamos frente a un problema.
Después de un año la nueva Junta de Control de Juegos, a pesar de que se le ha sometido a un sinfín de nombres, no ha cumplido con su compromiso y la responsabilidad de designar en propiedad a los jueces hípicos.
Los últimos fallos distan mucho de la realidad y, en consecuencia, están minando el interés de los apostadores en las carreras nacionales.
El gobierno, mediante el Ministerio de Economía y Finanzas, finalmente cumplió con la aprobación y promulgación de las resoluciones que permitirán que una nueva empresa tome el timón de la administración del hipódromo y ahora le queda la tarea más fácil que es nombrar a los comisarios.
No importa los nombres, sencillamente que cumplan con los requisitos que exige el reglamento de carreras y que tengan la condición de principales para poder exigirles un comportamiento de acuerdo a los intereses de la hípica y al salario que se le paga.
Ojalá en los próximos días nos den la feliz noticia de que tenemos nuevos comisarios, se lo agradeceremos con el alma.