A unque Panamá sigue siendo la cuna de los mejores jinetes del mundo, ahora se hace difícil confirmarlo.
Y no es que nuestra producción de jinetes en términos cualitativos y cuantitativos haya mermado, sino que los látigos de otros lares se han ido perfeccionando a tal punto que muchos se asemejan al estilo panameño y han logrado combinar su método personal con algo de la escuela panameña.
Después de haber visto diariamente y por más de 10 años las carreras de Estados Unidos, mediante el sistema de transmisión simultánea (simulcast), resulta obvio que los panameños ya no son tan dominantes como en los tiempos de Baeza, Velásquez, Pincay y del propio Alexis Solís, quien se mantiene en los primeros planos.
Los reportes estadísticos, contabilizados hasta el lunes, nos muestran que en la lista de los diez mejores jinetes en el región de sumas ganadas figuran seis latinos, ninguno de los cuales es panameño.
El primero panameño aparece en la décima quinta casilla y es Alexis Solís, cuyas montas generaron $2,128,703 y está seguido por Cornelio Velásquez con unos 100 mil dólares menos.
La buena noticia es que hay ocho panameños entre los cien grandes.
Pero independientemente de eso, debemos reconocer que ya no hay tantos "bomberos" como antes y los nuestros cada vez tienen que dar más para defender nuestro prestigio como la cuna de los mejores jinetes del mundo.