El Villarreal plantó cara, pero acabó sucumbiendo 1-2 ayer ante el mejor Barcelona que se recuerda, que remontó el tanto inicial de Rubén Gracia "Cani" e incluso jugando con diez tuvo opciones de ampliar su ventaja.
El Barcelona presionó en el campo de Villarreal prácticamente con todos sus efectivos y obtuvo sus frutos, pero sus delanteros no tuvieron la inspiración de otras jornadas y tomaron casi siempre el camino más complicado.
Aun así, Sergio Busquets pudo adelantar a su equipo en un buen remate desde la frontal del área, pero apareció Diego López.
El Villarreal, en cambio, tuvo muchas más dificultades para acercarse con claridad al área de Valdés. Cani y Santiago Cazorla apenas entraron en juego, el francés Robert Pires tampoco estuvo demasiado acertado en los pases finales y el italiano Giuseppe Rossi fue una isla entre la defensa del Barcelona.
Sólo tuvo una ocasión el conjunto del chileno Manuel Pellegrini en toda la primera parte y nació de un error de la zaga visitante. Rossi se plantó solo frente al portero del Barcelona y trató de batirle con un disparo raso que se marchó desviado por muy poco.
El paso por los vestuarios cambió considerablemente el guión con respecto a la primera mitad, pues fue el Villarreal el que salió lanzado y con el punto de mira fijo en la portería de Víctor Valdés.
Casi en la primera acción, Rossi robó un balón en el centro del campo, Pires lanzó un pase a la espalda de Carles Puyol y Cani adelantó al Villarreal.
El gol fue como una inyección de adrenalina para el conjunto catalán, que puso fin al fútbol de combinación y estrategia para dar paso al juego de pelea y potencia física, dos cualidades también presentes en la plantilla de Guardiola, como se vio ocho minutos después, cuando el brasileño Daniel Alves se hizo un hueco entre la defensa local y centró para que el marfileño Seydou Keita marcase de cabeza.
Con el encuentro empatado pareció regresar la calma, el Villarreal cedió algunos metros de forma inexplicable y eso fue su condena. Apareció el talento de Xavi, que se coló en el área y sirvió en corto para que Henry se redimiese de sus errores anteriores.
El Barcelona parecía tener el encuentro controlado (1-2) e incluso opciones de aumentar su ventaja, pero la expulsión de Gerard Piqué en el minuto 74 por doble amarilla dio alas al conjunto de Pellegrini, pero no pudieron empatar.