Los Mulos parece que siguen pensando como tales. El dinero no te asegura coronas y mucho menos te garantiza una tribuna de títulos en un deporte tan impredecible como el béisbol.
La danza de millones sigue su alto vuelo en lo que va de la temporada, y los Yanquis ya tienen 409 millones separados para sólo tres jugadores.
Además de los 409 millones destinados a Mariano Rivera, Alex Rodríguez y Jorge Posada, los "Mulos" tienen en mente pelear fuertemente por Johan Santana, el mejor zurdo de las mayores, el mismo que aspira ganar 100 millones de dólares en 4 temporadas.
Pero los Gemelos de Minnesota no estarían dispuestos a soltar solamente a Santana por dinero, sino por talento, y los Yankees paracen estar en el camino para cuando eso esté por ocurrir.
Un informe aparecido en la prensa de Minnesota señala que los Gemelos han pedido al supuestamente inamovible toletero dominicano Robinson Canó y algo de dinero o también a tres lanzadores.
Pero no se trata de tres lanzadores cualquiera, sino de los ojos y pulmones de las fincas en los Yankees, entre ellos, Ian Kennedy y Phil Hughes, lo que podría considerarse como una tremenda locura.
Los Yankees invirtieron 305 millones en Alex Rodríguez, 52.4 millones en Jorge Posada y 45 millones en el derecho de Puerto Caimito, La Chorrera, Mariano Rivera.
La pregunta de la afición es: ¿A dónde van los pasos de los Mulos?
Mike Lowell recibió 37 millones con Boston, y Francisco Cordero 46 con los Rojos de Cincinnati.
Curt Schilling y Tom Glavine recibieron 8 y 7 millones cada uno, para que no se retiren y sigan lanzando con las Medias Rojas de Boston y Bravos de Atlanta, respectivamente.
Todavía quedarían pendientes algunos asuntos con Miguel Cabrera y Dontrelle Willis, dos peces gordos de Florida que aún quedan en el camino de negociaciones.
Lo cierto de todo es que los Yankees ya han gastado una gruesa porción de su acaudalada chequera y siguen duros de matar en la pelea por otros peloteros.
Ganar no es el futuro de los Mulos, para ellos no hay mañana, sino actualidad. Pero mientras todo ese mercado se agita, otros equipos hacen silenciosos trabajos y prometen una emboscada a los llamados grandes del mercado en las Grandes Liagas. Así es la pelota, ahora esperemos.
¡Viva el béisbol!