Este año no habrá anillos de Serie Mundial en qué pensar y tampoco banderín de la Liga Americana para izar. Eso es suficiente para que el propietario de los Yankees George Steinbrenner "consienta" a sus jugadores con camisas en las que se lee: "Ganamos 103 juegos y todo lo que recibimos a cambio son estas tontas franelas". "Es sólo una motivación extra este año", dijo Derek Jeter.
El trabajo en busca del esquivo título número 27 de los Yankees comenzó ayer martes, cuando los lanzadores, receptores y jugadores lesionados se reportaron a los entrenamientos primaverales en Tampa, Florida. Varios de ellos estaban ya en el complejo de ligas menores del otro lado de la autopista, entrenando desde antes de la fecha.
Aunque el vestuario en el Legends Field no va a estar tan lleno como en cualquier otra campaña, la competencia para ganarse los puestos se figura más cerrada. Nueva York abre esta primavera con suficientes lanzadores abridores y jardineros como para llenar dos equipos de Grandes Ligas.
De regreso estarán Roger Clemens, Andy Pettite, Mike Mussina y David Wells. Jeff Weaver y Sterling Hitchcock también están de vuelta, pero no muy seguros acerca de cómo serán usados. Para completar, está el cubano José Ariel Contreras, a quien firmaron por cuatro años y $32 millones, para que se uniera a las estrellas de Steinbrenner.
¿Dónde pondrá a jugar el mánager Joe Torre a todos sus jugadores costosos? "Va a ser bien difícil", dijo el estratega. "No tengo una pista".
El cuerpo de relevistas también ha sido remozado, con la partida del zurdo Mike Stanton y el derecho panameño Ramiro Mendoza. Como reemplazos, estarán los recién adquiridos Chris Hammond, pitcher zurdo, y el derecho mexicano Antonio Osuna, quien vino procedente de los Medias Blancas de Chicago en el cambio que llevó al cubano Orlando "Duque" Hernández a Montreal.