Deportes

Yo lo pensaría de nuevo


En agosto del año pasado interrogamos al presidente de Equus Gaming, Juan Manuel Rivera, sobre si dentro de los planes de la empresa figuraba la intención de cambiar el nombre del Hipódromo Presidente Remón, a lo que respondió con firmeza: "Nosotros no venimos aquí a cambiar tradiciones".
Luego de un mes de actividades de la nueva administración, aunque no podemos negar que nos sentimos optimistas y entusiasmados sobre lo que está aconteciendo, no menos cierto es que hay una serie de asuntos que nos tienen inquietos y como lo aseguró Rivera el 31 de diciembre: "Durante nuestra gestión gerencial, ninguna pregunta podrá quedar sin respuesta".
Nos preocupa la suerte del Salón de la Fama, la estatua de Hernani Mora, la ubicación de las oficinas del departamento de estadísticas, el Reglamento del "5 y 6", la caseta de los narradores, el departamento de los cronometristas, la distribución del Programa Oficial de Carreras y los seis (6) días de carreras semanales, entre otros.
En entregas futuras enfocaremos estos asuntos uno a uno, a fin de plasmar ante la opinión pública una serie de criterios y observaciones como aviso, para que no hayan malos entendidos cuando estemos a mitad de camino.
Comencemos con el asunto de los cronometristas.
Se nos informó que hasta ahora dentro del organigrama administrativo y operacional del Hipódromo no figura el departamento de cronometristas. Se dice que esta función de llevar el control de los tiempos que realizan los ejemplares en los ejercicios matinales pudiera pasar a un grupo independiente, el cual se encargaría de comercializar los mismos en el modo, tiempo y espacio que estimen conveniente.
Si se quiere incrementar el número de apostadores, en el sentido de captar nuevos fanáticos con aquello de "Sea Hípico", entonces hay que procurar la difusión de información veraz, bien canalizada y en cantidad suficiente.
Corresponde entonces por lo menos en esta primera etapa, a Equus Gaming dar el servicio de los "clockers" y demás actividades conexas a la información de las competencias hípicas.
Mucho hemos sufrido los apostadores y los medios de comunicación social en el pasado, cuando pese a estar controlados por el Hipódromo, los cronometristas "perdían" los trabajos y se "enredaban" con los nombres de los caballos, para citar un par de anomalías.
Ceder ese servicio en estos momentos a un grupo privado, sería matar a los apostadores.
Si persisten en el intento, por lo menos que no se obligue a los apostadores a gastar ni un real extra. Decimos lo anterior porque escuchamos que había una propuesta según la cual se sumaría un cargo extra al precio del Programa Oficial para sufragar a los "clockers" privados.
Hay que sumar apostadores y no restarlos.


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76029
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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