Las naves del grupo de batalla "Enterprise" zarparon de la base naval de Norfolk, en Virginia, con rumbo a la isla puertorriqueña de Vieques para integrarse a unas polémicas prácticas militares, en momentos en que el Gobierno de Puerto Rico retaba al Pentágono en los tribunales, intentando paralizar esas maniobras.
Según el informe oficial de la Marina, la última embarcación zarpó ayer en la mañana.
Oficialmente, esos grupos navales salen hacia el Mar Mediterráneo y el Golfo Pérsico, pero varios de sus destructores harán escala en Vieques para lanzar bombas hacia el polígono de tiro militar en esa isla puertorriqueña.
Las maniobras, sin embargo, pueden depender de la acción judicial presentada por el Gobierno de Puerto Rico en el tribunal federal de Washington D.C.
La gobernadora de Puerto Rico, Sila María Calderón, le ha pedido al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, que detengan los bombardeos de este fin de semana en Vieques, donde se esperan protestas y actos de desobediencia civil.
La nueva batalla legal puede significar que han hecho crisis las conversaciones entre Estados Unidos y Puerto Rico en torno al futuro de los entrenamientos militares.
Sectores pro militares en Washington creen que la mera presentación de la demanda legal, en reclamo de que la Marina cumpla con los niveles de ruido permitidos por las leyes de Puerto Rico y Estados Unidos, ya supone el final de un acuerdo alcanzado entre la Casa Blanca y el Gobierno puertorriqueño en enero de 2000.
Por medio de ese acuerdo, la Marina de Guerra de EEUU pudo volver a entrenar en Vieques en mayo de 2000 y la suerte de sus entrenamientos militares se decidiría en una consulta entre los viequenses, prevista para el 6 de noviembre.