El presidente de México, Ernesto Zedillo, pidió ayer al Partido Revolucionario Institucional (PRI) que designe a su candidato en "una consulta abierta y con reglas claras" e insistió en que no aplicará el tradicional "dedazo", aunque tampoco se mantendrá al margen del proceso de designación.
Zedillo encabezó la ceremonia del 70 aniversario del PRI, que se produce en uno de los momentos más críticos para el partido que gobierna México desde 1929, con la vista puesta en las elecciones a la Presidencia del 2 de julio del año 2000.
Al acto asistieron los ex presidentes Luis Echeverría (1970-1976), José López Portillo (1976-1982) y Miguel de la Madrid (1982-1988), así como los miembros del Gabinete de Zedillo, los gobernadores priistas y los más importantes dirigentes del PRI.
El PRI necesita "un candidato fuerte, un partido unido", dijo Zedillo al llamar a su partido a preparar un proceso abierto a todos los militantes y simpatizantes para elegir al aspirante mediante el voto "individual y secreto".
El presidente pidió al PRI que, a más tardar en la primera mitad del mes de mayo, haga públicas las reglas, los tiempos y las características del proceso "transparente" de selección del candidato a la Presidencia de México en las elecciones del 2000.
Zedillo quiso dejar "perfectamente claro" ante los priistas que en el proceso de selección democrática del candidato, utilizará toda su autoridad moral "para que se respete la democracia interna que los priistas estamos construyendo". Insistió en que cumplirá el hara como "el gran elector" del PRI es decir, no continuará la tradición del denominado "dedazo"-, si bien puntualizó que utilizará "la autoridad moral que le da ser el priista que más votos ha recibido, 17 millones".
"No me mantendré ajeno, no me quedaré marginado del proceso", añadió Zedillo, quien advirtió que "se equivocan por ingenuidad o porque maliciosamente pretenden una ventaja indebida quienes piensan que me quedaré marginado".
Las reglas del proceso electoral serán determinadas y emitidas por los órganos pertinentes del partido, aseguró Zedillo y advirtió que deben fijarse mecanismos que impidan el uso de recursos públicos para fines de promoción personal.
El presidente hizo un llamamiento a la unidad interna porque "para triunfar, además de democracia se requiere unidad" y confió en que este mensaje sea entendido "por algunos compañeros que ahora tienen este nuevo entusiasmo democrático".
En el mismo foro, el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Mariano Palacios Alcocer, pidió también la unidad del partido y aseguró que la formación "se está recuperando electoralmente y da muestras de vitalidad y fortaleza", pero "de ninguna manera podemos estar confiados".
Palacios criticó a las fuerzas políticas - en alusión al izquierdista Partido de la Revolución Democrática y el conservador Acción Nacional- que "no tendrán escrúpulos en renunciar a sus plataformas, desconocer su historia o abandonar las causas que les dieron origen, frente al espejismo de impedir que sigamos gobernando".
"Frente a esto, nuestro partido debe permanecer cohesionado y activo", agregó el presidente del PRI, quien apuntó que instruirá a los órganos internos para iniciar contactos con los militantes y definir las reglas que determinarán la designación del aspirante a la presidencia.
Al término del encuentro, algunos de los posibles "presidenciables" elogiaron el discurso de Zedillo y coincidieron en la necesidad de agilizar la democratización interna y fijar reglas .
Por el contrario, dirigentes del PRD, como la diputada Dolores Padierna, opinaron que el discurso de Zedillo deja claro "que se cortó un dedo, pero aún le quedan otros nueve con los que puede decidir sobre el próximo candidato presidencial".