EL FRANCÉS Zinedine Zidane, considerado uno de los mejores jugadores de la última década, tendrá que expiar su culpa de haber agredido al italiano Marco Materazzi en la final del pasado Mundial con trabajos humanitarios con niños.
El Comité Disciplinario de la FIFA tampoco pasó por alto la provocación de Materazzi que condujo a la agresión y el italiano tendrá que cumplir dos partidos de sanción, además de una multa de 5.000 francos (3.250 euros).
7.500 francos suizos (4.840 euros) y tres partidos de suspensión fue la sanción a Zidane, pero como el francés ya se retiró del fútbol tendrá que "realizar trabajos humanitarios con niños y jóvenes dentro de los programas de la FIFA", señaló el escueto comunicado.
"Zizou", expulsado en el minuto 110 de la mencionada final ganada por Italia en los penaltis por darle un cabezazo en el pecho a Materazzi, explicó durante una reunión de más de dos horas lo ocurrido ese día y abandonó la sede de la FIFA sin hacer declaración alguna a la prensa.
En el aire queda todavía qué fue exactamente lo que le dijo el italiano para provocar una reacción tan airada del capitán francés, precisamente el día de su despedida como jugador y con el marcador igualado en la prórroga.
Tras escuchar a Zidane ayer y a Materazzi el pasado 14 de julio, con lo que no se produjo el anunciado careo, el comité disciplinario de la Federación Internacional determinó que "no hubo insultos racistas".
Zidane dijo en la televisión francesa que se limitó a responder a una grave ofensa del defensa italiano, que dirigió "palabras muy duras" contra su hermana y su madre, sin especificar cuáles.
Al recordar cómo transcurrió el lance con Materazzi, Zidane afirmó: "él me tiraba de la camiseta y yo le dije que parara y, que si la quería, que esperara al final del partido".
"Entonces, dirigió palabras muy duras que repitió varias veces, palabras que me afectaron mucho sobre mi hermana y mi madre", afirmó el capitán francés, quien añadió que prefería recibir un puñetazo en la cara que escuchar ciertos insultos.
El Comité Disciplinario, que preside el suizo Marcel Mathier, recalcó que el árbitro del partido, el argentino Horacio Elizondo y el cuarto oficial, el español Luis Medina Cantalejo "dejaron claro que no recurrieron al vídeo para identificar el cabezazo", sino que "fue el cuarto árbitro quien lo vio e informó".
El francés no habló con la prensa, ayer.
Zidane tendrá que hacer labores comunitarias
No se sabe es si el francés perderá el "Balón de Oro" que lo acredita como el mejor del mundial.