Diego Aguirre, el 'elegido'


Diego Aguirre, que condujo al Peñarol a ganar el martes el título de la Liga uruguaya tras siete temporadas de sequía, ratificó ser para la institución un 'elegido', que convierte en oro lo que toca.


Un total de siete años sin títulos era mucho para el Peñarol, premiado la pasada semana por el Instituto de Historia del Fútbol como el mejor equipo sudamericano del siglo XX con siete conquistas en la Copa Libertadores de América (1960, 1961, 1966, 1982 y 1987) y tres en la Copa Intercontinental (1961, 1966 y 1982).


En el club todavía se recuerda con nostalgia el último título de la Libertadores, en la que Aguirre, por entonces centro delantero del equipo, fue el 'héroe' al marcar el gol del triunfo en el último minuto de la prórroga frente al colombiano América de Cali en la tercera final disputada en Santiago de Chile.

 

En enero pasado, los directivos del Peñarol recurrieron a Aguirre, con cuya dirección el equipo había ganado el último título liguero en 2003, y, pese al consejo contrario de muchos amigos, el entrenador aceptó agarrar el 'hierro caliente'.


Aguirre, de 44 años, es considerado uno de los mejores entrenadores de la nueva generación, a pesar de su corta experiencia como técnico, y sus allegados entendieron, con bastante lógica, que el riesgo de 'quemarse' con un equipo en crisis era demasiado.


El Peñarol no sólo 'se comió' a sus entrenadores en las últimas temporadas, sino que en el torneo Apertura de la actual temporada quedó 10 puntos por detrás del Nacional, ganador del campeonato, en la clasificación final y muy por debajo de varios rivales si se comparaba nivel de juego.

 

Aguirre dejó la comodidad de ser el seleccionador sub'20 de Uruguay, y pese que el desafío se presentaba complicado no lo dudó "ni por un instante", según dijo hace seis meses, cuando fue presentado como nuevo entrenador 'carbonero', como se le conoce al Peñarol.


Pacientemente, primero reconstruyó la moral del equipo, después zurció las relaciones internas, también tocadas, y mejoró el diálogo de la plantilla con la prensa, por lo que se acabaron las declaraciones altisonantes.


"Primero quiero buenas personas y después buenos futbolistas", afirmó entonces el entrenador.

 

Como si tuviera una 'receta mágica', los que hasta entonces jugaban mal pasaron a jugar bien y los que sostenían la bandera en las malas pasaron a ser brillantes en el campo.


En el torneo Apertura, el Peñarol ganó catorce de los quince partidos que disputó en el Clausura, sólo igualó con el Nacional, a quien luego venció en las finales por el título de la Liga, y estableció una nueva marca histórica para el club: 12 victorias consecutivas.


"Me encantó como se logró la consagración. Se llegó al resultado rascando, metiendo. Esto es Peñarol. Es una forma de sentir", dijo un Aguirre muy emocionado al finalizar el partido que le dio el título a su equipo.

 

"En Peñarol hay que poner mucha alma, siempre. Es una forma de vida en el fútbol", agregó, mientras las lágrimas surcaban sus mejillas.


"Los jugadores dieron todo. Se superaron muchas cosas. Esto es la terminación de un esfuerzo de varios meses, donde hubo un compromiso del grupo, donde siempre se vivió la entrega de todos, sea cual sea el desafío", dijo y dedicó la victoria a su familia, en especial a su hermano Rodrigo, fallecido el pasado año.


El título se logró "a lo Peñarol, con la identidad que tiene que tener siempre este equipo", afirmó el entrenador en medio de decenas de abrazos y el grito de "Diegoooo, Diegooo" que bajaba desde las tribunas del estadio Centenario coreado por miles de fanáticos agradecidos, para quienes Aguirre es 'el elegido'.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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