La relación del Gobierno de Martín Torrijos en su primer año de gestión con los diferentes sindicatos del país no ha sido fácil. Al punto que analistas políticos consideran que la principal oposición a la administración Torrijos han sido los grupos obreros.
Y es que las primeras decisiones que tomó Torrijos son definitivamente impopulares: la reforma fiscal, que golpeó directamente los bolsillos de todos los panameños y la reforma a la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social (CSS), que aumentó la edad de jubilación, los años de cotización y la cuota obrero-patronal.
La disconformidad de estos grupos, sumado al apoyo de sectores profesionales como los docentes y médicos, produjo la peor crisis que ha enfrentado Torrijos en su primer año de gestión. Se trató de una huelga general obrera, magisterial y médica que duró más de un mes y que estuvo acompañada de furiosos enfrentamientos públicos entre manifestantes y la Policía Nacional.
La relación entre obreros y el Gobierno parece que no mejorará en el futuro cercano, puesto que el Diálogo Nacional por la CSS terminará el 5 de octubre y hasta el momento siguen insalvables las diferencias entre el Gobierno y el Frente Nacional por la Defensa de la Seguridad Social (FRENADESSO)
Torrijos ha tenido otros motivos para que los grupos obreros cuestionen su administración. El aumento desproporcionado del costo del combustible lo ha enfrentado con los sindicatos del transporte colectivo y selectivo.
El establecimiento de la Comisión Nacional de Salario Mínimo y las profundas diferencias que existen entre empresarios y trabajadores, plantea otro frente para Torrijos.