Al menos 50 personas fueron detenidas hoy y un número aún indeterminado sufrió heridas en Atenas en los enfrentamientos entre agentes y participantes de dos protestas, una contra los inmigrantes irregulares y otra contra la violencia policial ejercida el miércoles en una manifestación.
A la marcha más numerosa asistieron unos 3.000 simpatizantes de izquierda, que protestaron por las heridas de gravedad sufridas ayer a manos de la policía por una persona que participaba en una manifestación con motivo de la huelga general contra la política de austeridad del Gobierno griego.
El hombre, de 30 años, sufrió contusiones en la cabeza y se encuentra hospitalizado en estado de coma, mientras que otros doce manifestantes resultaron heridos y cuatro agentes del orden han sido suspendidos hasta que se aclare su responsabilidad en los hechos.
Durante la protesta de hoy, grupos de jóvenes radicales atacaron con martillos las fachadas y el pavimento de varias calles, prendieron fuego a contenedores de basura y arrojaron piedras y artefactos incendiarios a los agentes antidisturbios, que respondieron con gases lacrimógenos y bombas de ruido.
Dos agentes resultaron heridos y a uno le arrebataron su arma de fuego, que fue localizada posteriormente
Por otra parte, un grupo de unas 2.000 personas, entre las que había "cabezas rapadas" con símbolos nazis, protestó por las calles del centro de Atenas contra el asesinato hace dos días de un ciudadano griego a manos, presuntamente, de inmigrantes.
Fuentes policiales informaron de que al paso de esta marcha varios de sus integrantes agredieron e insultaron a los transeúntes extranjeros, atacaron establecimientos regentados por inmigrantes y se enfrentaron con la policía, que empleó gases lacrimógenos para dispersarlos.
El desencadenante de esta protesta fue el asesinato el lunes de un hombre de 44 años, que fue apuñalado por dos desconocidos para robarle una cámara de vídeo cuando se dirigía al hospital con su esposa para que diera a luz.
Un ciudadano de Bangladesh fue encontrado asesinado la pasada madrugada, en lo que las autoridades creen que se trata de una represalia.
El clima en la capital griega es sumamente tenso tras los disturbios de las últimas 48 horas.
La crisis económica que afronta Grecia desde hace un año y la presencia de unos 500.000 inmigrantes indocumentados en un país de 11 millones de habitantes han aumentado los brotes de racismo y xenofobia en los últimos tiempos.