Donaciones**Otra de las deficiencias de las reformas fiscales atañe a las donaciones. En la prisa del sálvese quien pueda, las instituciones de beneficencia creyeron solucionado su problema. Pero olvidaron que hay dos fuentes de donaciones, unas son empresas y otras son particulares.
Problema**Pese a la pobreza, la reforma salva únicamente las donaciones empresariales, al limitar su deducibilidad hasta un máximo de 1% de sus ingresos gravables (ejemplo, un supermercado que vende 100 millones, puede deducir donaciones hasta por 1 millón de balboas).
Disparate**Pero para los particulares puso un límite de 3%, que es nada, pues si un donante tiene un ingreso de 100 mil, sólo podría deducir 3 mil balboas. Antes, ellos podían donar y deducir hasta 50 mil balboas. En contraste, las donaciones a los partidos siguen deducibles sin límite, pese al subsidio estatal.