Dos diplomáticos de Estados Unidos se convirtieron hoy en los funcionarios de mayor rango de su país en visitar Birmania (Myanmar) desde 1995, con el objetivo de impulsar el diálogo con la Junta Militar y tratar el posible levantamiento de las sanciones económicas, informaron fuentes diplomáticas.
El secretario de Estado adjunto norteamericano para Asia Oriental y Pacífico, Scott Campbell, y el vicesecretario del mismo departamento, Scott Marciel, llegaron a la antigua capital birmana de Rangún, de donde se trasladarán a la fortaleza del régimen en Naypidaw para reunirse con el primer ministro, general Thein Sein.
Mañana regresarán a Rangún para entrevistarse con la líder opositora y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, quien respalda la visita dentro del nuevo giro en la política exterior de Washington respecto a Birmania.
Sin embargo, en esta ocasión no está previsto que los diplomáticos estadounidenses se reúnan con el jefe de la Junta Militar, general Than Shwe.
Desde su llegada a la Casa Blanca, el presidente de EEUU, Barack Obama, ha expresado su deseo de entablar un diálogo con el régimen militar birmano, sobre el que mantiene en vigor las sanciones en respuesta a la falta de respeto a las libertades básicas y el continuado arresto domiciliario de Suu Kyi.
La jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, ha sugerido que Washington podría suavizar o incluso levantar en el futuro ese castigo si la Junta Militar demuestra que quiere promover reformas democráticas.
Suu Kyi, quien ha vivido confinada durante 14 de los últimos 20 años como cabeza visible de la oposición democrática, apoya la nueva actitud de Estados Unidos y elabora un informe sobre los efectos de las sanciones a su país.
El pasado agosto, un tribunal birmano condenó a la Nobel de la Paz a otros 18 meses de arresto domiciliario por haber dejado entrar a su casa a un intruso de nacionalidad estadounidense.
La sentencia le impedirá tomar parte en las elecciones que los generales planean convocar el próximo año, pero que ya han sido tachadas de farsa por toda la oposición.
Birmania (Myanmar) está bajo una dictadura militar desde 1962 y no celebra elecciones desde 1990, cuando el partido de Suu Kyi arrasó al de los generales, que todavía se resisten a acatar aquel veredicto de las urnas.