Investigaciones preliminares de Calle 50 arrojaron una posible oferta de empleos para los próximos cuatro años, de al menos 21 mil puestos de trabajo, los que serían generados por los proyectos relacionados a la ampliación del Canal de Panamá y el despegue de industrias ligadas a la alta tecnología, como las que fomenta el área empresarial Panamá Pacífico. Adicionalmente, se espera la instalación en el país de no menos de media docena de hoteles cinco estrellas.
Todo esto, y el impulso del sector de la logística, además del fortalecimiento del centro bancario para ser un centro financiero internacional entre otras, da a entender hacia dónde se moverán los mercados laborales en los próximos años.
La situación clama, reiteró Manuel Ferreira, experto en temas económicos, “establecer una política estatal en la que las universidades, como fabricantes del recurso humano, tomen acciones en preparar al personal que requiere y que seguirá pidiendo el mercado”.
Más allá del mercado, Paulina Franceschi, coordinadora del Proyecto Informe Nacional de Desarrollo Humano, cuya versión del 2004 se dedicó a los jóvenes, explicó que la “educación para potenciar al joven debe hacerse pensando en lo que la sociedad necesite”.
“La sociedad requiere formar ciudadanos, gente emprendedora, que sea innovadora y también productiva; es ahí donde entra el mercado, es parte del tema, no todo el tema”, recomendó Franceschi.
Con esta anotación, Franceschi destaca que “más allá de las carreras más pedidas para conseguir trabajo, debemos ver que si un joven quiere estudiar otra rama, no hay que coartarlo, sino impulsarlo a la especialización”.
Del lado gubernamental y privado brotan las ideas a favor de los jóvenes. En este último, se sugiere el fomento a las pasantías de estudiantes en las compañías.
Visiones público-privadas. Comentó Eric Quesada, de Manpower, en coincidencia con Jaime Bocanegra de Pricewaterhouse Coopers, que el mercado panameño se está flexibilizando a causa de la constante demanda de personal que experimenta, lo que ha permitido bajar las edades de los puestos más cotizados y crea más oportunidad para los jóvenes que están preparados.
“A las compañías se les sugiere, y es lo que están haciendo, que se flexibilicen y contraten a gente sin tanta experiencia; pero con el potencial adecuado para cubrir estas posiciones en un futuro cercano”, describió Quesada, a la vez que añadió que “es importante que las empresas inviertan en capacitar al personal que necesitan”.
Ferreira hizo práctico este consejo, al recordar que una empresa asiática está capacitando personal panameño para reparar aviones localmente, a fin de aprovechar las ventajas del país, a la vez de impulsar a los jóvenes.
Del lado de la CEPAL, el consultor Weller destaca que se debe mantener el fomento para las pequeñas y medianas empresas, ya que generan una oferta laboral importante.
Gubernamentalmente, los esfuerzos por apoyar a los jóvenes están posicionados en el programa de Mi Primer Empleo, en el que se capacitan a las personas en temas técnicos a petición de las empresas, explicó Samuel Vargas, director de Empleo del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL).
Vargas ilustró que el Gobierno es consciente de que el desempleo está afectando a los jóvenes, y que por esto se va a poner en práctica el próximo año, una oficina de empleo juvenil.
Las intenciones de apoyar a los jóvenes se hacen visibles con un presupuesto de $23 millones anuales en el programa Mi Primer Empleo, en el que se capacitan cerca de 5 mil jóvenes hoy.
Previo a esto, otras 3 mil personas ya pasaron por el programa, y de estos un 50%, reiteró el funcionario, ya tienen puestos de trabajo. Este proyecto llega a individuos entre 18 a 29 años y es gratuito.