Un acuerdo de último minuto para asegurar en la Cámara de Representantes el paso de la Autoridad para Promover Comercio (o Fast Track como se conocía antes), podría haber dejado seriamente lesionados los intereses de confeccionistas y textileros en Colombia y toda la región.
El pasado 6 de diciembre el Fast Track, es decir la autoridad para que el presidente pueda promover acuerdos de libre comercio sin la vigilancia del Congreso, fue aprobado en la Cámara por un solo voto de diferencia.
Para conseguir los votos necesarios, sin embargo, los líderes del Congreso tuvieron que comprometerse con algunos representantes a la Cámara de Estados con grandes industrias textiles a que limitarían los beneficios arancelarios en confecciones y textiles con los que hoy cuentan los países caribeños y que serían extendidos a las naciones ATPA una vez el Acuerdo se refrende.
Según el acuerdo, que lleva la firma del presidente del Congreso Dennis Hastert y del líder de la mayoría republicana Dick Armey, todas las telas tejidas en el exterior tendrían que ser teñidas y acabadas en Estados Unidos para poder entrar al país libre de impuestos.
El pacto prevé que ningún acuerdo comercial podrá ser considerado por la Cámara hasta que se hagan estas modificaciones al Caribbean Basin Iniciative, CBI, y al ATPA.
La medida, de convertirse en realidad, significaría un duro golpe para caribeños y centroamericanos que desde que entró en vigor el CBI octubre del año pasado pueden exportan telas acabadas a E.U. sin que se impongan aranceles.