Hay empresas que por los productos que ofrecen o los servicios que prestan, deben funcionar las 24 horas del día, lo que implica organizar el trabajo en diferentes turnos, ya sea en la mañana, tarde o noche.
Por lo general, los turnos se rotan, pero hay casos en los que por la naturaleza del oficio, se mantienen fijos.

Este modo de trabajo tiene sus ventajas, pero también inconvenientes.
Cuando se labora de esta forma, es más fácil romper con la monotonía y la rutina; el cambio de horario siempre supone una novedad. Del mismo modo, se aprende a valorar el tiempo. Por ejemplo, se aprovecha mucho más el placer de tener la tarde libre para hacer mandados o disfrutar del momento.

Pero el cambio de horarios no es tan bueno para el organismo, de hecho, algunas personas pueden arrastrar dificultades de sueño o adaptarse más a algún turno en concreto, por ejemplo, el de noche.
Lo aconsejable para quienes no tienen turnos fijos es respetar siempre el tiempo de descanso. Es decir, no importa la hora en la que el trabajador salga de la empresa, pero en ese instante, debe ir a casa, meterse en la cama y descansar.
Del mismo modo, también es indispensable disfrutar del tiempo de ocio al máximo para poder desconectar de la dureza de trabajar por turnos.
Además se debe tener hábitos de vida activa, realizar ejercicio físico, disfrutar de una buena alimentación.
En todos estos casos es vital que el entorno familiar más cercano facilite la vida de aquella persona que trabaja con turnos difíciles.
Por ejemplo, cuando el trabajador ha ido de noche, debe haber silencio en la casa a primera hora de la mañana para que pueda dormir mejor y descansar de una manera placentera.
El trabajo por turnos no es ideal para cualquier persona, pero hay a quienes les encanta. Si usted siente que no puede cumplir, es mejor que busque otra opción, porque se va a desgastar, se afectará su productividad y, por ende, su evaluación.