Así lo planteó, el presidente del Colegio de Economistas, Adolfo Quintero, al señalar que merece la pena observar el comportamiento de la economía en los últimos cinco años. En el 2001, creció 0.6%, el 2002 cerca de 2.2%, en el 2003 un 4.2%, un 7.6% para el 2004 y en el 2005 creció 6.4%.
Esto demuestra que la economía está crecimiento, pero no al ritmo esperado, por lo cual, el Gobierno debe replantear su política económica hacia un Plan Nacional de Desarrollo, añade Quintero.
Entre los factores que reflejan una desaceleración según el economista está, la baja en el comercio al por mayor y menor, la reducción en el crecimiento del sector construcción comparado con el año pasado (pese al aumento de los permisos), el alza del precio del crudo en el mediano plazo, los precios de la energía eléctrica y la proyección hacia una baja recaudación fiscal producto de la puesta en vigor del Cálculo Alternativo Sobre la Renta (CAIR).
El pago del CAIR en base a la venta a terceros y la venta entre compañías afiliadas, que traerá como consecuencia cierre de empresas, creando desempleo y disminución en gastos, agregó.
Esto, en términos económicos se conoce como disminución de la demanda agregada, es decir, que los salarios son usados solo para el consumo.
Quintero manifestó que el rumbo podría cambiar si se identificán las actividades que generán crecimiento y además se reconvierten tecnológicamente otras como el sector agropecuario, industrial, la construcción, el turismo para hacerlas más competitivas.
Otra recomendación de Quintero es incentivar las inversiones, así como impulsar más la política de viviendas de interés social.
Como respuesta, el ministro de Economía y Finanzas, Ricaurte Vásquez, dijo no estar de acuerdo con el planteamiento del economista, quien señala que el país está entrando en una desaceleración económica.
Así mismo, el presidente de la Cámara de Comercio e Industrias y Agricultura de Panamá, August Simons, consideró que no hay indicios de una desaceleración.
Al sector privado le preocupa la disminución del consumo interno de las personas, producto del alza en los precios del combustible y la energía eléctrica, así como la reducción de los ingresos de los profesionales por la reforma fiscal y la de la Caja del Seguro Social.
La Cámara de Comercio al igual que el Sindicato de Industriales estima que la economía crecerá este año 6.6%, reconociendo que hay sectores que van a crecer y otros no.
Será favorecida por el alza en exportaciones, el turismo residencial, el movimiento de contenedores y las inversiones.