Eliminación de los pasajes en papel, alza de las tarifas... las compañías aéreas estadounidenses, que anunciarán sus resultados del primer trimestre de 2004 la semana próxima, siguen buscando algo que ponga fin a sus males: disparada del petróleo, temores a actos terroristas y competencia sin piedad.
"La mayoría de las compañías aéreas tradicionales (en Estados Unidos) siguen enfrentando costos de explotación elevados, al tiempo que están inmersas en mercados donde enfrentan la competencia de las compañías de precios bajos", indicó Rebecca Lutte, experta de aviación civil del Instituto de la Aviación de la Universidad de Nebraska.
Esta competencia, durante un tiempo ignorada, se transformó ayer en una plaga para las grandes compañías del país, que décadas de gestión arriesgada volvieron particularmente vulnerables a la caída del mercado, tras los atentados del 11 de setiembre y la crisis económica que le siguió.
Las compañías de precios bajos, como JetBlue, AirTran o SouthWest, registran un crecimiento insolente gracias a salarios bajos y cargas sociales reducidas, considerados sin embargo el mayor rubro de gastos de un transportista aéreo, por encima del carburante.
Los precios del petróleo registran desde hace varios meses una verdadera disparada, aumentando en consecuencia los gastos de las compañías aéreas.
Continental Airlines calculó que el año pasado debió destinar más de 1,200 millones de dólares en 2003 a su kerosene.
"Con el aumento de los costos del carburante, será necesario para algunos transportistas obtener concesiones de sus sindicatos. Pero en la mayoría de los casos los sindicatos ya hicieron concesiones y tal vez no están dispuestos a hacer otras", indicó Lutte.