El Gobierno de Brasil se ofreció ayer para comprar parte de los bancos privados nacionales que tengan problemas de liquidez por causa de la crisis financiera, pero a la vez intentó mantener la calma en los mercados y aseguró que la situación es "normal".
"No hay banco quebrado. El sistema financiero brasileño es sólido", afirmó el ministro de Hacienda, Guido Mántega en una rueda de prensa en Brasilia junto con el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles.
Los funcionarios presentaron algunos detalles de "Medida Provisional".