Economía

Aflora la esperanza entre campesinos de Bocas del Toro

De como el Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (INADEH) lleva la capacitación a lugares remotos del país.


No importa los impedimentos físicos o sociales, cuando se decide salir adelante, incluso desafiando la adversidad, el único obstáculo será vencerse a uno mismo.

Son veinte historias, cada una con sus matices, pero todas con el mismo colorario, la superación.

Es el caso de César Barría, un humilde ordeñador del pintoresco pueblito llamado Nueva Estrella, del corregimiento de Mirador del distrito de Chiriquí Grande de la provincia de Bocas del Toro, quien mientras revuelve el arroz con pollo y levanta cenizas del fogón dijo con satisfacción “Antes el arroz me quedaba aguachao, pero ahora me queda sueltecito”. Y es que él, al igual que otros indígenas del sector, toman cursos de cocina para salir adelante.

 

Entre el ñame y el culantro, ellos aprenden a preparar el sancocho, la sopa de plátano y otros exquisitos platos de fácil preparación, así como técnicas de alimentación y cortes de carnes, entre otros.

Así como este humilde hombre, indígenas Ngobes y campesinos denominados latinos, forman una gran familia que recorren largas distancias, unos a pie y otros a caballo, para culminar el curso básico de cocina, que dicta el INADEH en esa apartada región.

Esfuerzo. En busca del aprendizaje y conocimientos, Barría, al igual que otras familias de las muchas fincas de ese sector, a las 3:00 a.m. todos los días, junto a su esposa, preparan a sus 3 hijos y aliñan el hogar para emprender el viaje a caballo por espacio de una hora, para llegar al curso.

 

Para él, su señora y el resto de los participantes, no importan las horas de sueño que tengan que invertir, ni el cansancio que consume sus cuerpos en las empedradas y a veces enlodados caminos que tienen que recorrer, solo los anima el hecho que en una semana el curso culminará y estarán listos para aplicar a un puesto de empleo, tal vez en el restaurante de la terminal de buses de Changuinola o en una fonda de comida de alguno de los proyectos del área.

En un rancho de la escuela de la comunidad, sin comodidades, María Aracelys Riviera, instructora del INADEH, comparte todos sus conocimientos con el grupo de 20 participantes, que depositan todas sus esperanzas en este oficio, que será el vehículo que los llevará a una  mejor calidad de vida.

De acuerdo con estadísticas del INADEH, solo en 2009, unos  3 mil 460 panameños ingresaron a cursos impartidos por la institución en la provincia de Bocas del Toro, de los cuales 2 mil 275 son mujeres y 1,185 son hombres.

 

Durante 300 horas estos humildes campesinos panameños asisten sin interrupción a capacitarse, con entusiasmo y euforia, cual niño de preescolar en su primer día de clases.


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495030
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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