La Unión Europea aprobó ayer de manera formal las nuevas normas que regularán la actividad de las agencias de calificación crediticia, destinadas a aumentar la transparencia en el sector y mitigar el riesgo de conflicto de intereses.
La nueva normativa, aunque finalmente no incluye la creación de una entidad europea, sí introduce ciertas exigencias de rotación entre estas agencias.
Los emisores de productos financieros estructurados con activos subyacentes retitularizados, que pagan por las calificaciones crediticias, deben cambiar de agencia cada cuatro años. Una misma agencia no podrá, por tanto, volver a calificar los productos de un mismo emisor durante un periodo equivalente a la duración del contrato.