El uso de sistemas de riego en la agricultura representa una alternativa para incrementar la producción y el rendimiento en cultivos ante los riesgos frecuentes ocasionados por los efectos del cambio climático.
Actualmente existen cinco métodos de riego, clasificados de la siguiente manera: superficie, aspersión, goteo, subterráneo y subirrigación, lo cual ha incrementado el interés por su uso en los últimos años debido a la escasez de agua en zonas agrícolas, las variaciones atmosféricas y las pérdidas financieras en productos básicos. En este sentido, entidades internacionales recomiendan a los países la implementación de los sistemas de riego para garantizar mayor producción y poder brindar alimentos baratos a la población. Entre los organismos interesados destaca la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que a través de sus estudios demuestra que los sistemas de riego contribuyen a garantizar la seguridad alimentaria, siendo meta fundamental para economías industrializadas y en crecimiento.
Evaluamos como positivos estos programas y como instrumentos indispensables para fomentar el progreso, brindando estabilidad económica y social a las naciones del mundo.