Peticiones de algunos agricultores
- “Se deben establecer políticas de Estado a largo plazo, por lo menos de 15 a 20 años, que se cumplan y se respeten, con metas definidas para los productores, de esta forma se acabará la incertidumbre que vivimos”.
- Valentín Domínguez
Factores que afectan al sector productivo de panamá.
- Aunque es impredecible, el cambio climático es uno de los factores que afecta a los productores; en el caso del arroz, están en peligro algunas hectáreas de cultivos en la provincia de Chiriquí.
- Las importaciones desmedidas son otro factor que causa efectos negativos para quienes se dedican a cultivar alimentos, por lo que solicitan que se regule la entrada de productos cuando no se requieran.
- Gremios como la Comisión Agropecuaria de Apede están solicitando que se dé una mayor inversión en capacitaciones y proyectos con tecnología para que los productores logren ser competitivos.
El distrito de Alanje, en la provincia de Chiriquí, es considerado como un sitio rico en producción agropecuaria.
Allí, las personas se dedican a trabajar el campo, de cuyos suelos obtienen alimentos que de una u otra forma llegan a manos de los consumidores, y es también la forma de subsistencia de quienes los producen, lo que representa la herencia más preciada obtenida de sus ancestros.

Pero el panorama para 2013 es incierto, sobre todo si los pronósticos de una baja cosecha se cumplen.
Hace cuatro años, el productor de arroz Alexander Araúz, oriundo de Alanje, invertía unos mil 600 dólares por hectárea para preparar la tierra para la siembra. Hoy día, la misma hectárea de cultivo le cuesta unos 2 mil 150 dólares.

Ese aumento en la inversión, que significa un sobrecosto de más del 34%, es lo que está ocasionado que muchos productores abandonen el cultivo.
Araúz detalló que el alza proviene del encarecimiento de los insumos que se necesitan para las faenas diarias, como por ejemplo el combustible que es utilizado en las maquinarias, la poca accesibilidad a los préstamos bancarios, los efectos del cambio climático que son inevitables, que son solo algunos de los factores que han provocado la merma en actividad agropecuaria.
Estos contratiempos también conllevan serios efectos sociales, como la emigración de las personas del campo a la ciudad en busca de nuevas oportunidades de trabajo. La Cámara de Comercio, Agricultura e Industrias de Panamá recientemente explicó que las cifras de la población rural en el país rondan en 44%.
“Estamos dispuestos a producir si se le da una mirada al campo”, fueron las palabras que expresó Araúz, como llamado de atención a las autoridades gubernamentales, y advirtió que “las importaciones de los productos deben ser reguladas, pues en ocasiones se realizan de forma desmedida y afectan a los productores”.
Panamá no es un país autosuficiente en la producción de alimentos y mucho menos de granos como el arroz, el favorito de los panameños, con un consumo estimado de 7.5 millones de quintales al año, por lo que las autoridades se ven en la obligación de importar.
En 2012 entraron al país 542 mil 929 quintales de arroz en cáscara, según datos de la Cámara de Comercio de Chiriquí (Camchi).
Y es precisamente en esa región, que solía ser una de las mayores productoras de arroz, en donde las hectáreas se han reducido significativamente. En menos de diez años, la cantidad producida de diversos granos ha bajado 95%. En 2003, la cantidad de hectáreas sembradas era de 55 mil 394, mientras que en noviembre de 2012 solo se contabilizaron 28 mil 15 hectáreas; o sea alrededor de 27 mil hectáreas se habían dejado de producir.
Gabriel Aráuz, presidente de la Asociación de Productores de Arroz de Chiriquí (APACH), explicó recientemente que la producción en el sector arrocero en esta provincia ronda las 22 mil hectáreas, lo que significa una baja de cinco mil hectáreas con respecto al año anterior.
Pero la situación es aún más desalentadora, ya que de las áreas cultivadas, tres mil se encuentran en riesgo por las afectaciones del clima, indicó el presidente de APACH y vaticinó que al final de periodo se estarían cultivando solo 19 mil hectáreas.
Las malas noticias no terminan allí, al advertir que también se registra una baja en el rendimiento por hectárea sembrada, pues de 100 mil quintales se ha reducido a 89 mil quintales.
Los productores de arroz han manifestado que necesitan obtener un rendimiento de 110 quintales por hectárea y venderlo a 24 dólares por quintal en campo, para lograr tener ganancias en la producción.
El grano amarillo.
En las negociaciones que realiza la Bolsa Nacional de Productos (Baisa), el maíz fue el producto que se importó en mayores cantidades, luego de las negociaciones de contingentes por desabastecimiento. La cantidad importada en 2012 fue de 210 mil 956 toneladas métricas (TM) con un valor de 64 millones 13 mil 76 dólares.
Este grano también se ubicó como número uno en las importaciones de los contingentes ordinarios que se deben efectuar para cumplir con los requisitos de la Organización Mundial del Comercio. El volumen importado rondó las 148 mil 960 toneladas, con valor de 43 millones 271 mil 194 dólares.
La provincia de Los Santos es una de las mayores productoras de maíz. El último Censo Agropecuario, en 2011, detalló que a nivel nacional se cosecharon 1 millón 470 mil 919 quintales del grano seco y solo en la provincia antes mencionada, la cantidad cosechada fue de 737 mil 834 quintales, con una superficie sembrada de 17 mil 673.68 hectáreas.
Valentín Domínguez, quien se dedica a la producción de maíz en la región santeña, explicó que pese a todos los tropiezos, el pronóstico de cosecha en el periodo 2012-13 es llegar a los 2 millones de quintales. En el periodo anterior se obtuvieron 1 millón 500 mil quintales del grano.
Domínguez instó al Gobierno a que se tracen políticas a largo plazo -de unos 15 a 20 años- “que se cumplan y se respeten, con metas definidas para los productores, de esta forma se acabará la incertidumbre que vivimos”, detalló.
Recalcó que con la entrada en vigencia del Tratado de Promoción Comercial con Estados Unidos, los productores deben recibir beneficios, pues subrayó que en el país norteño al sector agropecuario les brindan todo el apoyo en materia de subsidios, “lo mismo debería ocurrir con nosotros, como por ejemplo, que se hagan exoneraciones en el combustible, tal como lo tiene el sector transporte, pues la maquinaria que utilizamos lo necesita, y sobre todo que se tome en cuenta que el ITBMS de 7% que se paga al comprar llantas y repuestos para las maquinarias nos afecta de forma considerable”, detalló Valentín.
En el periodo 2011-12, producir una hectárea de maíz rondaba los 1,350 a 1,450 dólares, en el periodo actual la cifra estimada está entre 1,500 a 1,800 dólares.
Salvar el agro.
Este año ha sido declarado como “El año para salvar el agro”, decisión que han tomado diversos gremios de productores, en conjunto con la empresa privada, y han acordado que de no tomar y plantear verdaderas políticas de Estado, el sector productivo del país desaparecerá.
Para muestra un botón de lo que sucede. Este sector solo aporta menos del 3% del producto interno bruto del país, además en el Presupuesto General del Estado -que sobrepasa los 16 mil millones de dólares- el sector agropecuario representa menos del 1% del total asignado para 2013.
Demetrio Díaz, presidente de la Comisión de Asuntos Agropecuarios de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), recalcó que una de las mayores apuestas para rescatar este sector es la inversión en capacitación para los productores. También considera urgente que se destinen recursos para la investigación en el campo y desarrollo de tecnologías para que sean competitivos.
El 28 de diciembre pasado, en la provincia de Chiriquí, se realizó la segunda reunión del Frente Pro Rescate del Sector Agropecuario. Víctor Watts, coordinador del Frente, indicó que el jueves 10 de enero se volverán a reunir, y que en esta ocasión participarán los directores nacionales de entidades como la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos (Aupsa) y Aduanas, y se abordarán temas como la importación de alimentos y otros productos agrícolas.
“Nosotros aspiramos a que se definan las reglas de manera clara, que se piense en el productor panameño y en los propios consumidores que a la fecha están olvidados”, dijo.