Economía

‘Agroindustria requiere de una institución de fomento’


Del campo a la mesa. Es el objetivo que se ha planteado la agroindustria panameña para escalar posiciones en los mercados internacionales y convertirse en un generador de empleo y divisas.

No obstante, muchos expertos en la materia aseguran que es necesario que exista una verdadera institución de fomento a largo plazo para que se vea realmente un crecimiento.

 

La agroindustria es considerada como aquella manufacturera encargada de la transformación de los bienes agrícolas, pecuarios y forestales, cuyo consumo de materia prima nacional no sea menor de 50%.

Algunos de los productos tradicionales de este sector son los deshidratados, elaborados a base de frutas, raíces, tubérculos, vegetales y plantas medicinales; y conservas hechas con frutas y hortalizas como mermeladas, jaleas, encurtidos y vinagretas.

 

También están los fritos elaborados a base tubérculos y frutas, tales como yuquitas, platanitos; y los lácteos creados con leche de vaca y cabra: quesos, yogures y natas.

Roger Ureña, planificador agropecuario de la Dirección Nacional de Agroindustrias del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), explicó que han estado promocionado el desarrollo de la agroindustria en diferentes regiones del país.

 

“La actividad agroindustrial ha experimentado un vertiginoso crecimiento tanto para el consumo local como para las exportaciones”, indicó.

Específicamente en Coclé, asegura, han contabilizado unas 205 empresas que se dedican a la transformación de productos de la lechería, queso, pan blanco, frutas, jugos, concentrados, panelas, molinerías de maíz, panaderías y dulcerías, entre otras.

 

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) en sus informes detalla que la región centroamericana tienen un gran potencial para la agroindustria, sin embargo, deben resolverse los problemas de comercialización del producto (34%), maquinaria y equipo (26%), materia prima (21%), financiamiento (20%) y problemas de infraestructura (16%).

Lo anterior concuerda con la opinión del empresario Gaspar García de Paredes, quien dijo que siente que no se ha avanzado como debiera ser, esto en parte porque hace falta una institución de fomento que otorgue financiamiento a largo plazo.

Explicó que adquirir o reparar una maquinaria toma más de seis meses y los préstamos que le dan a un productor que quiere tener valor agregado en su producción es de unos seis meses.

García de Paredes recomendó que es necesario que, al igual que hizo Costa Rica, se cree una institución de fomento, ya que actualmente la agroindustria no está en el sitial que se quiere.

Según el último censo que realizó el MIDA en el año 2002 para determinar cuántas agroindustrias existían en el país, se encontraban mil 200, sin embargo, actualmente realizan el mismo censo a nivel nacional y preliminarmente manejan que en provincias centrales existen unas 2 mil agroindustrias y en Chiriquí mil 500, pero no será sino hasta junio cuando levanten el informe oficial del sector.

El segmento de la agroindustria dobla al Producto Interno Bruto (PIB) que aporta el sector agropecuario a la economía nacional hasta colocarlo en un 18%.

El MIDA destacó que la mayor parte de las exportaciones que coloca Panamá anualmente está conformada por los trabajos de la agroindustria, tal es el caso del envío de cucurbitáceas (melón, piña, sandía) y los jugos y néctares que ya son procesados.

A juicio de Ureña, esta es una actividad importantes para la economía familiar, porque genera empleo a la familia, ofrece productos para exportar y se trabaja con productos inocuos.

“La gente trabaja con frutales, cultiva verduras, cría animales, hace quesos, es decir, que son productos sanos porque no tienen muchos ingredientes de agroquímicos”, sentenció.

La Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) y su Centro de Producción e Investigaciones Agroindustriales consideran que la actividad es importante para la economía del país.

En sus informes destacan que es un motor fundamental que moviliza las variables de empleo, nutrición, exportación e ingresos en todo el país.

Experiencias.
Elizabeth Violín, administradora de la Distribuidora Tropidali en Coclé, dijo que esta empresa se dedica a la producción de leche de coco, guiso de vegetales, pulpas para piña colada y siropes para hacer dulces y batidos.

Lo curiosos es que en el proceso de transformar las frutas a concentrados reutilizan las semillas y las cáscaras de las frutas (piña, sandía, maracuyá) para hacer ensilajes que funcionen como alimento para el ganado (las ovejas, por ejemplo).

Estos componentes representaban para la empresa unas 4 mil libras semanales que se desechaban, por lo que decidieron incursionar en la técnica del ensilaje.

Por eso el procedimiento que realizan actualmente es guardar la residuos de las frutas que no utilizan en bolsas de 40 libras por un período de 20 días con sal para que se inicie el proceso de fermentación. “Hace meses que hemos incursionado en esto, sin embargo, estamos en el proceso de introducirlo al sector ganadero ya que, por lo general, son recelosos de cambiar el alimento de las reses”, indicó Violín.

La emprendedora, quien ha puesto a prueba el ensilaje en sus ovejas, asegura que les encanta y es alg, que involucra a toda la familia Violín.

“La agroindustria es un sector que involucra directamente al productor, es algo así como un intercambio mutuo. Nosotros compramos semanalmente unas 3 mil libras de piña y aproximadamente 10 mil cocos”, explicó.

Según las autoridades del MIDA, este sector cuenta con el apoyo de la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (AMPYME) con su programa de capital semilla y las capacitaciones dictadas por el Instituto Nacional de Capacitación para el Desarrollo Humano (INADEH).

La señora Nuria de Joy, también de la provincia de Coclé, sueña con algún día poder tener un negocio más grande dedicado a la producción de queso de leche de cabra para comercializar.

Actualmente, cuenta con 12 cabras y hace sus primeros pininos en la elaboración de queso, producto que ha tenido muy buena aceptación en su comunidad.

Considera que la actividad es rentable y muy económica, ya que cuando se tiene poco terreno es preferible trabajar con cabras.

“Vemos en este negocio una gran oportunidad, puesto que aquí llegan muchos turistas que tienen la costumbre de consumir el queso y la carne de cabra, lo que significa que no tenemos que gastar o invertir en hacer un mercado; al contrario, tenemos que producir”, sentenció.

La Contraloría General de la República detalla que a septiembre de 2010 se habían exportado en sandías frescas unos $49 millones, en piñas frescas $23 millones, en azúcar de caña $19 millones, en melones $13 millones y en café sin tostar $12 millones.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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