Air Canada presentó ayer su última oferta para intentar convencer al último sindicato que se niega a aceptar fuertes reducciones salariales, condición sine qua non para la inyección de dinero fresco prometida por el Deutsche Bank, que salvaría a la aerolínea de la quiebra.
El banco alemán acudió al rescate el mes pasado de la décima compañía aérea mundial, entonces al borde de la liquidación, ofreciéndole una garantía de recapitaliazación de 612 millones de dólares, bajo la forma de bonos de suscripción de acciones.
Pero a cambio el transportista debía lograr antes del 15 de mayo reducir 144 millones de dólares adicionales sus costos anuales de mano de obra.
Al final de negociaciones maratónicas mantenidas más allá de la fecha de vencimiento, Air Canada logró acuerdos de principio con todos sus sindicatos, salvo el poderoso TCA (Trabajadores Canadienses del Automóvil).
Este sindicato, que representa menos de un cuarto de los empleados, informó que "las concesiones pedidas son simplemente demasiado pesadas".
Según el presidente del TCA, Buzz Hargrove, representan reducciones salariales anuales de aproximadamente 7,200 dólares para empleados que reciben un pago de entre 25,200 y 35,300 dólares, sumado a que los afiliados al TCA ya aceptaron el año pasado reducciones por 119 millones de dólares.
Para salir del estancamiento, el juez Warren Winkler, que supervisa la reestructuración de Air Canada, impuso al principal transportista canadiense presentar una oferta final el martes.
"Estamos concentrados y trabajamos para llegar a un acuerdo", subrayó una portavoz de Air Canada, Isabelle Arthur.