De los $19,571 millones destinados en presupuestos para la vigencia fiscal de este 2015, unos $1,189.5 millones son para subsidiar los programas sociales que forman parte del programa del actual gobierno.
Los subsidios nuevos y los que han sido aumentados por esta administración suelen ser temas de preocupación para el sector empresarial, ya que consideran que esto requerirá de un mayor sacrificio económico para los próximos años.
Solo durante los primeros meses del actual gobierno se aprobaron nuevos subsidios como el del arroz por un monto de $20 millones para la compra de la primera cosecha del ciclo agrícola 2014-2015 y el de “Barrios seguros”, que consiste en el pago de un bono entre $45 y $50 semanal para los pandilleros y jóvenes en riesgo social.
Sumado a estos se incrementó el pago del programa “120 a los 65” que antes era de $100 al mes y que ahora es de $120, mientras que recientemente se aumentó el Fondo Solidario de Vivienda de $5,000 a $10,000 por un monto de $50 millones para aquellas personas de bajos recursos que quieran adquirir una vivienda propia.
Otro programa que se aumentó fue el de la “Beca Universal”, que pagaba a los estudiantes de primaria $20 al mes y que ahora será de $30. A estos se le añade el pasaje del metro que le costará al Estado entre $20 y $25 millones anuales.
En la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP) siguen reiterando la necesidad de que se revisen los subsidios. Según los empresarios, los subsidios deben ser temporales y focalizados, ya que estos representan una pesada carga para todos los contribuyentes y no son sostenibles por el incremento poblacional y los efectos de la inflación.
La CCIAP considera que los subsidios incentivan el consumo en lugar del ahorro y pusieron como ejemplo, el caso de la electricidad que como está subsidiada, las personas no moderan su consumo.
Según Elisa Suárez, presidenta del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), si bien es cierto que hay grupos sociales que necesitan ayuda, tampoco se debe abusar de los subsidios porque lo único que logran es que las personas piensen que el Gobierno tiene que darles todo.
Añadió que “no creo que la cantidad de subsidios que se están dando sea lo mejor para nuestra ciudadanía, porque el apoyo no debe ser a largo plazo, sino a corto plazo”.
De igual forma piensa la presidenta de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), Dagmar de Álvarez, ya que considera que lo primordial en este caso es la educación debido a que, a pesar de que este es el país que más ha crecido en la región, las personas dependen del subsidio.
“Esto de darle subsidios a la gente parecen medidas populistas porque no ayudan a las personas a salir adelante, sino que crea la dependencia en vez de devolverles la dignidad”, dijo.
Marcelo Giugale, director de Política Económica para América Latina del Banco Mundial, plantea su preocupación de que países de la región gasten anualmente hasta 10% del producto interno bruto en subsidios.
Cuestionan que subsidios lleguen a los sectores más necesitados
Al consultarle al sector empresarial sobre cómo impactan los subsidios en la economía del país, destacó que lo más saludable
para llevar un control de estos programas es que cada Gobierno presente los estudios o estimaciones que indiquen que estos subsidios son sostenibles en el tiempo y cómo impactan las arcas del Estado.
Además, enfatizó en la importancia de direccionar el uso correcto de los recursos y asignar los subsidios a la gente que realmente los necesita.
Considera que debe estructurarse de forma tal que permita su buen uso y con los incentivos necesarios para que el beneficiario eventualmente no requiera ser sujeto de subsidio.