Los costos por logística agregan en algunos casos hasta un 50% al precio final de los productos que se comercian en Centroamérica, lo que afecta tanto a las importaciones como a las exportaciones de la región, informó ayer el Banco Mundial (BM).
Los altos costos de servicios de transporte terrestre y la precaria condición de las carreteras, junto con lentos y complicados procesos de aduanas que generan cuellos de botella en los cruces fronterizos, tienen un impacto negativo sobre la competitividad centroamericana, particularmente de los pequeños productores, que pagan tres veces más en costos logísticos que los grandes productores para trasladar sus productos desde la zona de cultivo hasta la frontera o el puerto, informó el organismo en un foro regional celebrado en Costa Rica.
Los estudios fueron expuestos en el foro “Logística en Centroamérica: El camino a la competitividad”, organizado por el BM, INCAE y el Ministerio de Comercio Exterior de Costa Rica, y participaron autoridades gubernamentales, representantes de la sociedad civil y sector privado.
Los trabajos analizan las cadenas de suministro para identificar qué incrementa los costos, el tiempo y la incertidumbre para la exportación de productos agrícolas perecederos, los factores que encarecen los servicios de transporte terrestre y las demoras en el flujo de carga que provocan pérdidas económicas, entre otros. Tras destacar los esfuerzos centroamericanos por fortalecer la integración regional en la última década, el vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Hasan Tuluy, explicó que “en Centroamérica los costos de logística llegan a representar más del 40% del valor final de los productos, una cifra excesivamente alta en comparación con Chile, por ejemplo, donde apenas representa el 18%, o con los países de la OCDE, donde en promedio es del 8%”.
“Además, obstaculizan los esfuerzos por disminuir la pobreza y las mejoras en la distribución del ingreso”, añadió. Tuluy explicó que el énfasis en la logística “no es un tecnicismo, sino que cualquier mejora hace tener un saldo beneficioso para el productor, sus familias y los consumidores”.