Brasil es un país “carísimo” comparado con sus vecinos, lo que perjudica a su industria turística, que sufre en especial la caída de visitantes desde Argentina, dijo ayer el ministro de Turismo, Walfrido dos Mares Guía.
El ministro, en reunión con corresponsales de prensa extranjeros, citó como los mayores obstáculos para la atracción de visitantes extranjeros a Brasil a los altos costos del transporte aéreo, la hotelería, las tasas aeroportuarias y, en algunos casos, las visas de entrada al país.
También señaló que existe una desorganización del sector aéreo, que ha dejado ciudades con buena infraestructura aeroportuaria sin conexiones directas con el exterior.
“Una visa para un estadounidense que quiere venir a Brasil cuesta 100 dólares. Si se suman los pasajes y las tasas aeroportuarias, una familia estadounidense prefiere no venir”, agregó.
“Brasil es un país caro, carísimo, para los vecinos y para los propios brasileños”.