La percepción de que la banca japonesa se prepara finalmente para enfrentar el problema de sus masivos créditos irrecuperables, dará nuevo brío a la bolsa de Tokio la próxima semana, mientras que el dólar tendrá su tope en los 125 yenes, afirman los analistas.
En la semana que termina, el indicador de la Bolsa de Tokio, el índice Nikkei, cerró en 13.214,54 yenes, un 7,4 por ciento más que en la semana anterior.
El fuerte avance fue provocado por la relajación de la política monetaria del Banco de Japón, que el lunes anunció un aumento de las reservas de capital a disposición de la banca comercial y la compra de bonos del Estado como medidas para aumentar la liquidez en los mercados financieros.
Otro factor positivo fue la petición a Japón del presidente de EU, George W. Bush, de acelerar la liquidación de los créditos impagados de la banca japonesa, transmitida al primer ministro Yoshiro Mori en su reunión del lunes en Washington.
La banca nipona, propietaria de altos volúmenes de acciones de empresas a las que concede créditos, acumula desde el final de la burbuja económica de la década de los ochenta más de 250, 000 millones de dólares de créditos irrecuperables.
La liquidación ha sido retrasada por el hecho de que para descartar los créditos como "incobrables" las empresas deudoras se deben declarar en bancarrota, dando lugar a un empeoramiento de la situación laboral y de la economía en su conjunto.
Según los expertos, muchas empresas mal administradas se mantienen activas gracias a la actitud paternalista de la banca que se niega a liquidar las deudas y empeora su propia situación al tener que hacer millonarias reservas de fondos.
Esta semana sin embargo, el banco Daiwa recurrió a la drástica medida de dejar hundir a uno de sus clientes, la aseguradora de tamaño mediano Tokyo Mutual Life, que el viernes pidió la protección legal de sus acreedores con unas deudas de 980.000 millones de yenes (unos 7.840 millones de dólares).
El Daiwa y el banco Asahi anunciaron el viernes pasado liquidaciones respectivas de 256 millones de dólares y 2, 400 millones de dólares de créditos fallidos, lo que originará fuertes pérdidas para el año fiscal 2000, que termina el próximo 31 de marzo.
El inicio de nuevas formas de contabilidad desde el próximo año fiscal incrementará las pérdidas reales de la banca y amenaza con reducir sus coeficientes de garantía a niveles por debajo del 8 por ciento exigidos por la Banca Internacional de Pagos de Basilea (BIS).
El final del año fiscal genera además una oleada de compras de acciones ya que el cierre del Nikkei el último día es la referencia para los libros de contabilidad.
Para la próxima semana las predicciones más frecuentes coinciden en oscilaciones del Nikkei entre 12, 800 y los 13, 500 yenes.
El dólar, por su parte, será presionado por una tendencia bajista que se produce como ajuste tras una semana de alzas originada por las medidas monetarias del Banco de Japón.
Otro factor adverso para el dólar será la desconfianza de muchos inversores en la fortaleza de la economía estadounidense cuya ralentización no ha sido frenada por repetidos recortes de tipos de interés de la Reserva Federal.
La repatriación de fondos de los inversores japoneses y estadounidenses, y la conversión a sus propias divisas que tendrá lugar al final en la última semana de negociaciones del año fiscal japonés, será la mayor causa de las oscilaciones.
Para la próxima semana, la fluctuación del dólar estará entre los 123 y los 125 yenes, según el consenso de las previsiones de los expertos.