Antes de fijarse el porcentaje de aumento en el salario mínimo, ya los precios de los productos podrían aumentar por encima de ese porcentaje, según explican los expertos.
El economista Juan Jované indicó que el salario mínimo debe ser una forma de redistribuir ingresos, es decir, pasar ingresos desde los beneficios que son excesivos hacia los trabajadores.

"Si eso se hiciera de esa forma, así tendría un efecto beneficioso sobre la economía porque aumentaría la capacidad adquisitiva de los trabajadores y estimularía la demanda efectiva, sobre todo, en un momento en el que los mismos empresarios reconocen que el mercado interno tiene problemas", dijo.
Indicó que como esto no se ha hecho, antes que aumenten el salario, los empresarios van a aprovechar para aumentar los precios y probablemente más allá del porcentaje de aumento del salario mínimo.
"Mientras el Gobierno no decida mejorar esos canales de comercialización y eliminar la fuerza oligopólica, lo que va a pasar es que se va a frustrar el aumento del salario y no se va a convertir de salario monetario a salario real, que es lo que se busca", indicó.
Dijo que la ley obliga al presidente a eliminar las distorsiones, sin embargo, nunca lo ha querido hacer, o sea que no está cumpliendo con la ley.
Jované destacó que en el año 2000 la participación de los salarios en el producto interno bruto (PIB) era alrededor de 37%, y ahora es 27%, "es decir que se ha venido dando una concentración de los ingresos en manos de empresarios", sin embargo, la productividad ha mejorado.
Empresarios insisten en mejorar productividad
Severo Sousa, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), indicó que por regla general, en cualquier lugar del mundo capitalista, cuando se aumentan los costos de producción, ya sea en los insumos o en la mano de obra, se impactan los precios de venta porque es la forma común usada para generar el ingreso adicional necesario para cubrir el costo adicional, además de procurar aumentar eficiencia para ser más productivos e impactar menos el precio de venta y mantenerse competitivos.
“La mejor manera de no afectar tanto el precio de venta es concentrarnos en productividad para mejorar la competitividad de las empresas y tener así costos manejables que permitan precios de venta razonables. De esa forma, todos los que integran una empresa pueden beneficiarse primero de la sostenibilidad de la misma, luego se puede dar un mejor esquema para aumentar ingresos de todos”, dijo.