La FIFA anunció la elaboración de un reglamento que recoja las recomendaciones sobre seguridad en los estadios y amenazó a las federaciones que lo incumplan con impedirla la celebración de partidos de la fase de clasificación para el Mundial de Suráfrica 2010.
Según la Comisión Técnica y de Desarrollo de la Federación Internacional, las últimas eliminatorias previas demostraron "serias deficiencias" en estadios de Africa, Centroamérica y Asia.
La alineación más acostumbrada para el elenco balcánico, es con: Dragoslav Jevric (sólido y seguro en su cabaña, 31 años de edad, milita en el Ankaraspor turco, y es el líder del equipo nacional); Nemanja Vidic, Goran Gavrancic, Mladen Krstajic, Ivica Dragutinovic; Ognjen Koroman o Zvonimir Vukic, Igor Duljaj, Dejan Stankovic, Predrag Djordjevic; y dos delanteros que crean peligro en todas sus aproximaciones: Mateja Kezman, y Savo Milosevic. También es digno de tener en cuenta Nikola Zigic, que ingresa casi siempre en el segundo tiempo, y su estatura de gigante --dos metros de altura-, pone en aprietos a sus marcadores.
Es un equipo en todo el sentido de la palabra. Ya no están Darko Pancev, Srecko Katanec o Robert Prosinecki, como en 1990. Ya no están Predrag Mijatovic, Dragan Stojkovic, o Dejan Savicevic, como en 1998. La selección serbio-montenegrina, no tiene estrellas, pero son once jugadores que usan "mamelucos" (aquí le dicen: overoles, pantalones de trabajo, fabricados de mezclilla, con un peto en la parte delantera y tirantes en la parte posterior) en lugar de trajes de etiqueta, y es difícil hacerles un gol -su pórtico casi imbatido en las eliminatorias lo dice- y ganarles, casi imposible.