La compañía American Airlines está muy cerca de adquirir la maltrecha Trans World Airlines (TWA) y participación y activos en US Airways y en DC Air, con lo que se convertirá en un nuevo "gigante aeronáutico".
Esta compleja operación "a tres bandas" implica un riesgo bastante grande, ya que cada acuerdo deberá ser estudiado por los ejecutivos y aprobado por las autoridades de manera independiente.
Pero en caso de llegar a feliz término -algo por lo que apuestan los analistas- la compleja estrategia dejaría a American con el 25 por ciento del mercado aeronáutico estadounidense, por detrás sólo de United Airlines, que contaría con el 26 por ciento.
Actualmente United tiene el 18,1 por ciento del mercado y American el 16,4 por ciento.
El hecho de que la participación de United crezca junto con la de American se debe a que el éxito de la operación de American se traducirá también en la aprobación por parte de las autoridades de la fusión de United y US Airways, pendiente desde mayo de 2000.
Según informaron fuentes de las empresas involucradas en las transacciones, la primera parte de la estrategia de American consistirá en hacerse cargo de los activos de TWA una vez que ésta última se acoja a los beneficios de la ley de bancarrota, lo que se estima podría ocurrir el miércoles próximo.
TWA es el nombre más antiguo en la aeronáutica estadounidense y por varias décadas fue el verdadero símbolo de los EU en el cielo del mundo entero.
Pero en los últimos diez años la empresa se va visto incapaz de competir contra aerolíneas cada vez más grandes en un ambiente cada día menos regulado.
TWA posee una deuda de cerca de 600 millones de dólares, gran parte de la cual vence este año y el próximo, y no logra obtener ganancias desde 1988.
American pasaría entonces a controlar los activos y la totalidad de los contratos de los cerca de 20, 500 trabajadores de TWA.
El precio de esta transacción se calcula en unos 2,.000 millones de dólares, según estimaciones de los ejecutivos cercanos a la operación.
TWA opera actualmente 189 aeronaves, en su gran mayoría arrendadas, por lo que su mayor atractivo no está en el aire, sino en la tierra, en particular en su presencia dominante en el aeropuerto de San Luis, Missouri.
Este aeropuerto se podría transformar en una nueva plataforma para los aviones de American (actualmente posee cerca de 700), algo muy necesario considerando que actualmente la aerolínea tiene pocas posibilidades de seguir ampliando su presencia en sus dos aeropuertos base en los EU, en las ciudades de Chicago y Dallas.
Apenas terminada la compra de TWA, American se embarcará en la segunda parte de la operación, que consiste en comprar activos y participación en la línea aérea US Airways.
US Airways llegó en mayo pasado a un acuerdo para ser comprada por United Airlines por 4.300 millones de dólares en efectivo más el traspaso de 7.300 millones de dólares de deuda.
Pero la operación se ha encontrado con serios obstáculos para ser aprobada por los entes reguladores estadounidenses, ya que US Airways y United son las empresas dominantes en los dos aeropuertos de Washington DC, por lo que se cree que su unión dañaría a los consumidores.
Para tratar de calmar la preocupación de los reguladores, United y US Airways decidieron ceder activos a una aerolínea nueva, DC Air, creada por el propietario de Black Entertainment Televisión, Robert Johnson, director de US Airways, pero sin experiencia en el negocio de la aviación comercial.
Como las autoridades no se sintieron satisfechas con la creación de DC Air, y como dudaban de su independencia, United comenzó en octubre del año pasado a consultar con sus competidores para proponerles ventas de activos.
Es así que se llegó a un acuerdo con American Airlines para que esta última compre cerca de un 20 por ciento de la propiedad de US Airways, incluida la participación en el servicio especial que opera entre las ciudades de Washington, Nueva York y Boston, uno de los negocios más rentables en la aeronáutica estadounidense.
Junto con esto, y como tercera parte de la operación, American comprará un 49 por ciento de DC Air.
Estas dos últimas transacciones, por las que se cree que American pagará unos 1.400 millones de dólares, deberían ser suficientes para que las autoridades reguladoras autoricen la fusión de United con US Airways, explican los analistas del sector.
Los expertos explican que la operación total será entonces buena para American y para United, quienes quedarán en una posición de privilegio y supremacía que será muy difícilmente amenazada por otras aerolíneas menores.
Los únicos perjudicados podrían ser los pasajeros, que cada día tendrán menos alternativas, lo que casi siempre viene acompañado de tarifas más altas y peores o más servicios uniformes.