La red internacional de la auditora estadounidense Arthur Andersen continuó desarticulándose ayer tras el fracaso de las negociaciones con su competidor KPMG, al tiempo que las dudas sobre la supervivencia de la empresa en Estados Unidos son cada vez mayores.
Andersen, muy afectado por el escándalo de la quiebra del gigante de la energía estadounidense Enron -para el que auditaba las cuentas- en diciembre, caso en el que fue inculpado el pasado 14 de marzo por obstrucción de la justicia, intenta primero salvar sus filiales en el exterior ofertadas al mejor postor.
En Estados Unidos, donde ninguna empresa se mostró interesada debido a las numerosas querellas judiciales contra el grupo, Andersen se esfuerza por implementar un plan de salvataje basado en el abandono de las actividades de asesoría y un reenfoque sobre las tareas de auditoría.
En este contexto, la filial del grupo en Singapur firmó un acuerdo de principio este miércoles para fusionarse con su competidor Ernst and Young. Ernst and Young también absorberá las filiales de Andersen en Rusia, Australia y Nueva Zelanda. En Japón, KPMG fue el elegido por Asahi, brazo japonés de Andersen.
Las filiales de Hong Kong y China eligieron por su parte fusionarse con PricewaterhouseCoopers, mientras que Andersen España anunció se asoció el martes a Deloitte and Touche.
Todas estas negociaciones, que involucran a las cinco grandes auditoras mundiales, llevarán el mercado internacional a cuatro grandes agentes: Ernst and Young, KPMG, Deloitte and Touche y PricewaterhouseCoopers.
Ante este desgrane, en vistas de que las filiales de Andersen disponen de un alto grado de autonomía en cada país, Andersen y KPMG, que negociaban una fusión global fuera de Estados Unidos desde hace un mes, tuvieron finalmente que proclamar el final de las tratativas del pasado martes.
Al abandonar sus negociaciones con KPMG, Andersen, que emplea a 85,000 personas en 84 países, 60,000 de ellas fuera de Estados Unidos, renunció definitivamente a conservar su identidad mediante una fusión con una única empresa.
Ante la urgencia de la situación, los socios de Andersen, que poseen la red, acordaron prioridad a la conservación de empleos y clientes, indicó una fuente cercana a las negociaciones.
El miércoles gestiones "exclusivas" continuaban entre Andersen Francia y KPMG Francia. Según el cotidiano The New York Times, KPMG también avanzó en las negociaciones con Andersen Alemania.
El consejo de administración de Andersen Worldwide, reunido desde el martes en Londres, continuaba por su parte el miércoles evaluando la situación y considerando el nombramiento de un nuevo presidente, luego de la dimisión de Joseph Berardino el 26 de marzo.
Mientras tanto, nuevas revelaciones emergen en Washington sobre la implicación de Andersen en la quiebra de su cliente, Enron. Según un documento hecho público por la Cámara de Representantes, un auditor de alto nivel de la sede de Andersen Estados Unidos en Chicago (Illinois, noreste) se inquietó desde fines de 1999 por las prácticas contables de Enron.
Esos métodos le permitieron -con la ayuda de asociados- inflar los resultados del grupo hasta fines de 2001. Enron finalmente solicitó ampararse en la ley de quiebras en diciembre pasado.
Andersen USA trata actualmente de negociar un acuerdo amistoso con los accionistas de Enron, que presentaron una demanda en su contra, y obtener el abandono de las acciones judiciales entabladas por las autoridades.
Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal (Fed), puso esas dos condiciones para hacerse cargo de un plan de salvataje de la firma en Estados Unidos.
Los socios de Andersen Estados Unidos continúan negándose a reconocer cualquier responsabilidad colectiva, un gesto que sería esencial para que el Departamento de Justicia acepte dar marcha atrás y levante el cargo por obstrucción a la justicia.
Andersen continúa desarticulándose
Andersen, muy afectado por el escándalo de la quiebra del gigante de la energía estadounidense Enron.