Una inundación es un riesgo, el cual ningún conductor quisiera enfrentar, pero se dan cuando nadie lo espera. Lo recomendable frente a una situación como esta es estar preparado y tomar los correctivos pertinentes para evitar daños en su vehículo. Según el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI), frente a una inundación, lo más importante es que en el tiempo que transcurre entre la inundación y el retiro del auto sea el menor posible, ya que la oxidación y la corrosión en los conectores eléctricos avanza de forma veloz. Luego de retirado, se debe desconectar la batería y el filtro de aire. Después se deben sacar las bujías (si es motor gasolina) o los precalentadores, si es diésel. Posteriormente se debe verificar el nivel del aceite del motor. Si sobrepasa al máximo, habrá que vaciarlo y si es menor, se puede esperar a terminar las pruebas para reemplazarlo. Seguidamente, hay que limpiar toda parte de la instalación eléctrica que haya quedado debajo del agua para saber la cantidad ingresada, hay que guiarse por las marcas en las butacas, tapizados de puertas, etc. Todo sistema eléctrico que este por debajo de esa línea, debe ser cambiado.
El siguiente paso es verificar que el combustible no contenga agua. Para ello se deben retirar como mínimo dos litros del tanque y, si hay agua, vaciarlo, limpiarlo, volver a armar y cambiar las bujías.

Posteriormente, sin bujías se debe conectar la batería y, mediante un cable independiente, accionar el arranque (sin la llave) durante 15 segundos. Es probable que salga agua de las bujías a presión: protéjase los ojos. Luego de realizar este proceso hay que rearmar el motor y dar marcha con la llave. Si no enciende no insistir y buscar un especialista.
